Zacarías 2
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1(5) *2:5-9 Pese a cierta confusión de personajes, la tercera visión es también sencilla. Jerusalén no solo será grande, sino que la razón de su existir y de su fuerza será la presencia del mismo Dios. Levanté los ojos y vi un hombre que tenía en su mano un cordón de medir.
2(6) Le pregunté: —¿Adónde vas? Me respondió: —A medir Jerusalén para ver cuál es su anchura y cuál su longitud.
3(7) El mensajero que me hablaba salió y vino otro mensajero a su encuentro.
4(8) Me dijo: Vete corriendo y dile al oficial aquel: «Jerusalén será una ciudad abierta a causa de los muchos hombres y animales que habrá en ella;
5(9) yo le serviré de muralla de fuego alrededor y en ella seré su gloria».
6(10) ¡Ay, ay! Escapad del país del norte | —oráculo del Señor—, | pues os dispersé a los cuatro vientos del cielo | —oráculo del Señor—.
7(11) ¡Ay! Escapa, Sión, | tú que habitas en Babilonia.
8(12) Pues esto dice el Señor del universo, | cuya Gloria me ha enviado a los pueblos | que os han expoliado: | «El que os toca a vosotros, | toca a la niña de mis ojos».
9(13) Ahí voy con el puño en alto; | sus servidores tendrán botín; | y así reconocerán | que el Señor me ha enviado.
10(14) Alégrate y goza, Sión, | pues voy a habitar en medio de ti | —oráculo del Señor—.
11(15) Aquel día se asociarán al Señor | pueblos sin número; | ellos serán mi pueblo, | y habitaré en medio de ti. | Entonces reconocerás | que el Señor del universo | me ha enviado a ti.
12(16) Judá será la herencia del Señor, | su lote en la tierra santa, | y volverá a elegir a Jerusalén.
13(17) ¡Silencio todo el mundo | ante el Señor que se levanta | de su morada santa!