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Salmos 109

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1Salmo 109 (108) *109 Lamentación y súplica individual. Un hombre justo y piadoso, acusado injustamente, pone su causa en las manos de Dios, mientras pide para el acusador un tribunal que lo condene. Contra el enemigo calumniador (1) Al Director. Salmo de David. Dios de mi alabanza, no estés callado,

2que bocas malvadas y fraudulentas | se abren contra mí | y me hablan con lengua mentirosa.

3Me cercan con palabras odiosas | y me combaten sin motivo.

4En pago de mi amor me acusan, | aunque yo oraba por ellos;

5me devuelven mal por bien | y odio a cambio de mi amor.

6«Suscita contra él un malvado, | que un acusador se ponga a su derecha.

7Cuando sea juzgado, salga culpable, | y su apelación se resuelva en condena.

8Que sus días sean pocos | y otro ocupe su cargo.

9Queden huérfanos sus hijos | y viuda su mujer.

10Vayan sus hijos errabundos mendigando | y sean expulsados lejos de sus ruinas.

11Que un acreedor se apodere de sus bienes | y los extraños se adueñen de sus sudores.

12¡Jamás le brinde nadie su favor, | ni se apiade de sus huérfanos!

13Que su posteridad sea exterminada | y en una generación se borre su nombre.

14Recuerde el Señor la culpa de sus padres, | y no borre el pecado de su madre:

15estén siempre ante el Señor | y borre de la tierra su memoria».

16—«Porque no se acordó de actuar con misericordia, | persiguió al humilde y al pobre, | al de corazón abatido para matarlo;

17ya que amó la maldición, ¡recaiga sobre él!; | despreció la bendición, ¡aléjese de él!

18Se vistió la maldición cual manto, | que penetre en su interior como agua, | y en sus huesos como aceite;

19sea cual vestido que lo cubre, | como un cinturón que lo ciñe siempre.

20Pague así el Señor a los que me acusan, | a quienes hablan mal de mí».

21Pero tú, Señor, Dueño mío, | trátame conforme a tu nombre, | líbrame por tu bondadoso amor.

22Porque yo soy humilde y pobre, | y mi corazón ha sido traspasado;

23me desvanezco como sombra que declina, | me espantan como a la langosta;

24se doblan mis rodillas por el ayuno, | y, sin grasa, enflaquece mi carne.

25Soy despreciable para ellos; | al verme, menean la cabeza.

26¡Ayúdame, Señor, Dios mío; | sálvame según tu misericordia!

27Sepan que tu mano hizo esto, | que tú, Señor, lo hiciste.

28Maldigan ellos, mas tú bendecirás; | levántense y sean confundidos, | que tu siervo se alegrará.

29Vístanse de oprobio mis acusadores, | que su infamia los cubra como un manto.

30Daré gracias al Señor a boca llena, | y en medio de la muchedumbre lo alabaré,

31porque él se pone a la derecha del pobre, | para salvar su vida de los que lo condenan.

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