Sabiduría 19
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1SABIDURÍA 19 Sb 1 - Sb 2 - Sb 3 - Sb 4 - Sb 5 - Sb 6 - Sb 7 - Sb 8 - Sb 9 - Sb 10 - Sb 11 - Sb 12 - Sb 13 - Sb 14 - Sb 15 - Sb 16 - Sb 17 - Sb 18 - Sb 19 Índice de libros Pero sobre los impíos descargó hasta el fin una ira despiadada, | porque Dios sabía de antemano lo que iban a hacer:
2que, tras dejarlos marchar y urgirlos con prisas, | cambiarían de parecer y saldrían a perseguirlos.
3De hecho, aún estaban en los funerales | y llorando sobre las tumbas de los muertos, | cuando concibieron otro plan disparatado, | y a los que antes habían suplicado para que se fueran, | los persiguieron como fugitivos.
4Su merecido destino los arrastraba a tales extremos | y los hacía olvidarse del pasado, | para que completaran el castigo que aún faltaba a sus tormentos
5y, mientras tu pueblo realizaba un viaje maravilloso, | encontraran ellos una muerte insólita.
6Porque toda la creación, obediente a tus órdenes, | cambió radicalmente su misma naturaleza, | para guardar incólumes a tus hijos.
7Se vio una nube que daba sombra al campamento, | la tierra firme que emergía donde antes había agua, | el mar Rojo convertido en un camino practicable | y el oleaje impetuoso en una verde llanura,
8por donde pasaron en masa los protegidos por tu mano, | contemplando prodigios admirables.
9Pacían como caballos, | y retozaban como corderos, | alabándote a ti, Señor, su libertador.
10Todavía recordaban lo sucedido en su destierro: | cómo la tierra, y no los animales, produjo mosquitos, | y cómo el río, en lugar de peces, arrojó multitud de ranas.
11Más tarde vieron también un nuevo modo de nacer las aves, | cuando, acuciados por el apetito, pidieron manjares exquisitos
12y, para satisfacerlos, salieron del mar las codornices.
13Y los castigos cayeron sobre los pecadores, | no sin el previo aviso de violentos rayos, | pues justamente sufrían por sus propias maldades | y por haber albergado el odio más feroz contra los extranjeros.
14Hubo quienes no acogieron a unos visitantes desconocidos, | pero estos esclavizaron a unos huéspedes bienhechores.
15Más aún —y de eso se les pedirá cuentas—, | acogieron hostilmente a los extranjeros;
16pero estos, después de recibir con agasajos | a los que gozaban de los mismos derechos que ellos, | los maltrataron con trabajos terribles.
17Y también fueron heridos de ceguera, | como aquellos que a la puerta del justo Lot, | envueltos en densas tinieblas, | buscaban cada uno la entrada de su puerta.
18Los elementos se intercambiaban sus propiedades, | igual que los sonidos del arpa pueden cambiar el ritmo, | manteniendo la misma tonalidad. | Y esto se deduce claramente a la vista de lo sucedido;
19pues los seres terrestres se volvían acuáticos, | y los que nadan se paseaban por la tierra.
20El fuego aumentaba en el agua su propia fuerza | y el agua olvidaba su poder extintor.
21Las llamas, por el contrario, no consumían las carnes | de los débiles animales que entre ellas caminaban, | ni derretían aquella especie de manjar divino, | parecido a la escarcha y tan fácil de derretir.
22En todo, Señor, engrandeciste y glorificaste a tu pueblo, | y no dejaste de asistirle en todo tiempo y lugar *19:22 El autor concluye su obra con un canto de alabanza a Dios por haber protegido a su pueblo en situaciones de prueba. El mensaje que se desprende de esta reflexión final es de gran esperanza: si Dios ha protegido al pueblo en el pasado, también lo seguirá haciendo en el presente y en el futuro. .