Sabiduría 1
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1SABIDURÍA Es este el último libro, cronológicamente hablando, del Antiguo Testamento. Su autor, que se presenta en la primera parte como el rey Salomón (un nuevo caso de ficción literaria), fue un judío profundamente religioso de la diáspora alejandrina. Abierto a la cultura griega y auténtico conocedor de la tradición de sus antepasados, escribió su obra probablemente en Alejandría de Egipto en los primeros años del reinado de Augusto (30 a.C.-14 d.C.). Se dirige en primer lugar a sus compatriotas judíos, cuya fidelidad al yahvismo estaba en peligro por el auge de la civilización alejandrina (escuelas filosóficas, religiones mistéricas, astrología, hermetismo, cultos populares) y también al mundo pagano, especialmente a los ambientes más sensibles a la problemática religiosa. Aunque en su composición se sirve de conceptos, categorías y términos de la filosofía platónica, del estoicismo y del epicureísmo para trasmitir su mensaje, su principal fuente de inspiración es, sin duda alguna, el Antiguo Testamento: Ley, Profetas y Escritos. Es un sabio de Israel, cuyo pensamiento se nutre de la Escritura y cuya máxima preocupación es exhortar a la búsqueda de la sabiduría como camino para llegar a Dios. SABIDURÍA 1 Sb 1 - Sb 2 - Sb 3 - Sb 4 - Sb 5 - Sb 6 - Sb 7 - Sb 8 - Sb 9 - Sb 10 - Sb 11 - Sb 12 - Sb 13 - Sb 14 - Sb 15 - Sb 16 - Sb 17 - Sb 18 - Sb 19 Índice de libros *1-5 La primera parte del libro trata de las relaciones entre sabiduría y justicia, y compara el destino de los justos con el de los impíos durante la vida y después de la muerte. Sabiduría, justicia y vida son el lote que Dios ha preparado para los justos, mientras que injusticia, error y muerte son la porción reservada a los impíos. Al declarar que la justicia es inmortal, el autor afirma la supervivencia del justo más allá de la muerte, resolviendo así las incongruencias de la doctrina tradicional de la retribución. *1:1-15 La exhortación a amar la justicia y a buscar a Dios funciona como prólogo e introducción a todo el libro. Aunque dirigida a los gobernantes o reyes de las naciones (el autor se hace pasar por el rey Salomón: véase Sab 7:7-11 ; Sab 9:7 s. Sab 9:12 ), va destinada a aquellos judíos que vivían su fe amenazados por un ambiente pagano hostil. Amad la justicia, gobernantes de la tierra, | pensad correctamente del Señor | y buscadlo con sencillez de corazón.
2Porque se manifiesta a los que no le exigen pruebas | y se revela a los que no desconfían de él.
3Los pensamientos retorcidos alejan de Dios | y el poder, puesto a prueba, confunde a los necios.
4La sabiduría no entra en alma perversa, | ni habita en cuerpo sometido al pecado.
5Pues el espíritu educador y santo huye del engaño, | se aleja de los pensamientos necios | y es ahuyentado cuando llega la injusticia.
6La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres | que no deja impune al blasfemo: | inspecciona las entrañas, | vigila atentamente el corazón | y cuanto dice la lengua.
7Pues el espíritu del Señor llena la tierra, | todo lo abarca y conoce cada sonido.
8Por eso quien habla inicuamente no tiene escapatoria, | ni pasará de largo junto a él la justicia acusadora.
9Se examinarán los planes del impío, | el rumor de sus palabras llegará hasta el Señor | y quedarán probados sus delitos.
10Porque un oído celoso lo escucha todo | y no se le escapa ni el más leve murmullo.
11Guardaos, pues, de murmuraciones inútiles | y absteneos de la maledicencia, | porque ni la frase más solapada cae en el vacío | y la boca calumniadora da muerte al alma.
12No os procuréis la muerte con vuestra vida extraviada, | ni os acarreéis la perdición con las obras de vuestras manos.
13Porque Dios no ha hecho la muerte, | ni se complace destruyendo a los vivos.
14Él todo lo creó para que subsistiera | y las criaturas del mundo son saludables: | no hay en ellas veneno de muerte, | ni el abismo reina en la tierra.
15Porque la justicia es inmortal.
16Los impíos, sin embargo, llaman a la muerte con gestos y palabras; | se desviven por ella, creyéndola su amiga: | han hecho un pacto con ella, | pues merecen compartir su suerte.