Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Romanos 5

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1Así pues, habiendo sido justificados en virtud de la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo *5:1-8:39 En esta segunda sección de la parte doctrinal de Rom el presente y el futuro del cristiano se van contemplando en movimientos sucesivos y desde la justificación obtenida. ,

2por el cual hemos obtenido además por la fe el acceso a esta gracia, en la cual nos encontramos; y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

3Más aún, nos gloriamos incluso en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia,

4la paciencia, virtud probada, la virtud probada, esperanza,

5y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

6En efecto, cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos;

7ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir;

8pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros.

9¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvados del castigo!

10Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvados por su vida!

11Y no solo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

12Por tanto *5:12 Un por tanto de referencia indefinida introduce una unidad ( Rom 5:12-21 ) centrada en la comparación entre el hombre-uno Adán y el hombre-uno Cristo. El desarrollo de la comparación queda incompleto en Rom 5:12 , un versículo de gran importancia para la reflexión cristiana sobre el pecado original; en él se afirma la relación 1) entre el pecado y la muerte en general, 2) entre el primer hombre y la entrada del pecado y de la muerte en el mundo, y 3) entre el pecado del primer hombre y el pecado y la muerte de todos. , lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron…

13Pues, hasta que llegó la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputaba porque no había ley.

14Pese a todo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que tenía que venir.

15Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razón la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos.

16Y tampoco hay proporción entre la gracia y el pecado de uno: pues el juicio, a partir de uno, acabó en condena, mientras que la gracia, a partir de muchos pecados, acabó en justicia.

17Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado a través de uno solo, con cuánta más razón los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo.

18En resumen, lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos.

19Pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.

20Ahora bien, la ley ha intervenido para que abundara el delito; pero, donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia,

21para que, lo mismo que reinó el pecado a través de la muerte, así también reinara la gracia por la justicia para la vida eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.

WhatsApp