Proverbios 7
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Hijo mío, conserva mis palabras, | guarda como tesoro mis mandatos;
2conserva mis mandatos y vivirás, | mi enseñanza como la niña de tus ojos.
3Átalos a tus dedos, | grábalos en tu corazón.
4Considera a la Sabiduría como hermana tuya, | y llama pariente a la inteligencia:
5te guardará de la mujer seductora, | de la desconocida que embelesa.
6Estaba en la ventana de mi casa, | observando a través de las rejas;
7miraba a un grupo de inexpertos, | cuando vi entre todos los jóvenes | a un muchacho falto de juicio.
8Atravesaba la calle, cerca de una esquina, | e iba directo hacia la casa de ella.
9Era al anochecer, cuando muere el día, | cuando oscurece y se acerca la noche.
10En esto se le acerca la mujer, | con ropas y ademanes de ramera:
11una mujer descarada e insolente, | cuyos pies no paran en casa;
12en la calle o en la plaza, | en cada esquina se pone al acecho.
13Abraza al joven y lo besa, | lo mira con descaro y le dice:
14«Tengo preparado un sacrificio, | pues hoy cumplo mi promesa;
15por eso he salido a tu encuentro, | ansiosa, y al fin te he encontrado.
16He cubierto mi lecho de sábanas, | de telas estampadas de Egipto;
17he perfumado mi lecho | con mirra, áloe y nardo.
18Vamos a embriagarnos de caricias hasta el alba, | a saciarnos de los placeres del amor;
19mi marido no está en casa, | ha salido para un largo viaje;
20se ha llevado la bolsa del dinero, | hasta la luna llena no vuelve».
21Lo seduce con palabras cariñosas, | lo conquista con labios lisonjeros;
22y el infeliz le sigue los pasos, | lo mismo que un buey al matadero, | como ciervo atrapado en el lazo,
23hasta que una flecha le traspasa el hígado; | como pájaro se precipita en la red, | sin saber que se juega la vida.
24Y ahora, hijo mío, escúchame, | presta atención a mis palabras;
25no se extravíe tu corazón por sus caminos, | no vayas a perderte por sus sendas,
26pues ella ha acabado con muchos, | sus víctimas son incontables.
27Su casa conduce al Abismo, | se hunde en la morada de la muerte.