Mateo 19
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1*19-20 La novedad del reino de Dios que Jesús anuncia y hace presente promueve un ideal alternativo de relaciones sociales y una forma diferente de entender la vida. Jesús desarrolla aquí este ideal: la relación del varón y de la mujer ( Mat 19:3-12 ), la consideración de los niños ( Mat 19:13-15 ), la actitud ante el dinero ( Mat 19:16-29 ) y, por fin, la paradójica asunción por parte de Jesús del papel de un esclavo ( Mat 20:20-28 ). Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.
2Lo seguía una gran multitud y él los curaba allí.
3Se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?».
4Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer,
5y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”?
6De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».
7Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?». Él les contestó:
8«Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así.
9Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— y se casa con otra, comete adulterio».
10Los discípulos le replicaron: «Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse».
11Pero él les dijo: «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don.
12Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda».
13Entonces le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase, pero los discípulos los regañaban.
14Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos».
15Les impuso las manos y se marchó de allí.
16Se acercó uno a Jesús y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno para obtener la vida eterna?».
17Jesús le contestó: «¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos».
18Él le preguntó: «¿Cuáles?». Jesús le contestó: «No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio,
19honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo».
20El joven le dijo: «Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta?».
21Jesús le contestó: «Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres —así tendrás un tesoro en el cielo— y luego ven y sígueme».
22Al oír esto, el joven se fue triste, porque era muy rico.
23Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «En verdad os digo que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.
24Lo repito: más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos».
25Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?».
26Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, pero Dios lo puede todo».
27Entonces dijo Pedro a Jesús: «Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».
28Jesús les dijo: «En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.
29Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna.
30Pero muchos primeros serán últimos y muchos últimos primeros.