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Marcos 2

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa *2:1-3:6 Este conjunto, muy bien construido, incluye cinco controversias de Jesús con los escribas y los fariseos: la primera ( Mar 2:1-12 ) y la última ( Mar 3:1-6 ) parten de un milagro de Jesús; en la segunda ( Mar 2:13-17 ) y en la cuarta ( Mar 2:23-27 ) intervienen los discípulos, y en la central ( Mar 2:18-22 ) se recogen sobre todo palabras de Jesús. El conflicto va creciendo de tal modo que los enemigos deciden al final eliminar al Maestro de Nazaret ( Mar 3:6 ). .

2Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.

3Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro

4y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico.

5Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».

6Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:

7«¿Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?».

8Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso?

9¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”?

10Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —dice al paralítico—:

11“Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”».

12Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual».

13Salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.

14Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: «Sígueme». Se levantó y lo siguió.

15Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran ya muchos los que lo seguían.

16Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: «¿Por qué come con publicanos y pecadores?».

17Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

18Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?».

19Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.

20Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día.

21Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto —lo nuevo de lo viejo— y deja un roto peor.

22Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos».

23Sucedió que un sábado atravesaba él un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas.

24Los fariseos le preguntan: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».

25Él les responde: «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre,

26cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él?».

27Y les decía: «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado;

28así que el Hijo del hombre es señor también del sábado».

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