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Juan 20

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1*20 Este capítulo se centra en tres episodios: 1) visita de Pedro y del discípulo amado al sepulcro ( Jua 20:1-10 ); 2) aparición a María la Magdalena ( Jua 20:11-18 ); 3) aparición a los discípulos, primero estando ausente Tomás ( Jua 20:19-23 ) y después con él presente ( Jua 20:24-29 ). El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

2Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

3Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro.

4Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro;

5e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

6Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos

7y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

8Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

9Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

10Los dos discípulos se volvieron a casa.

11Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro

12y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

13Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

14Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

15Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?». Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

16Jesús le dice: «¡María!». Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».

17Jesús le dice: «No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».

18María la Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto».

19Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: «Paz a vosotros».

20Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.

21Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

22Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo;

23a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

24Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.

25Y los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor». Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

26A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: «Paz a vosotros».

27Luego dijo a Tomás: «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

28Contestó Tomás: «¡Señor mío y Dios mío!».

29Jesús le dijo: «¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

30Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos.

31Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

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