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Josué 9

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1*9 Este relato responde a la pregunta de por qué los israelitas hicieron, contra las leyes de la guerra santa, una alianza con los gabaonitas (véase Éxo 23:32 s; Éxo 34:12 ; Deu 7:1-6 ; Deu 20:16-18 ). Por otra parte, algunos miembros de este pueblo servían como leñadores y aguadores (trabajos serviles) en el templo de Jerusalén. Así se explica que, una vez descubierto el engaño, se les salvara la vida para cumplir el juramento, pero se les castigara a prestar ese servicio. En cuanto se enteraron todos los reyes de Cisjordania, de la Montaña, de la Sefelá, de toda la costa del Mar Grande hasta la región del Líbano (hititas, amorreos, cananeos, perizitas, heveos y jebuseos),

2se aliaron como un solo hombre para hacer frente a Josué y a Israel.

3Cuando los habitantes de Gabaón se enteraron de lo que había hecho Josué con Jericó y con Ay,

4recurrieron también ellos a la astucia. Fueron y se proveyeron de víveres, cargaron sus asnos con alforjas viejas y odres de vino viejos, rotos y recosidos;

5se pusieron sandalias viejas y remendadas, y ropas viejas. El pan que llevaban para su sustento era todo él seco y hecho migajas.

6Fueron adonde estaba Josué, al campamento de Guilgal, y le dijeron, a él y a los hombres de Israel: «Venimos de un país lejano: haced, pues, un pacto con nosotros».

7Los hombres de Israel respondieron a aquellos heveos: «¿A ver si habitáis en nuestro territorio? En ese caso, no podemos hacer ningún pacto con vosotros».

8Respondieron a Josué: «Siervos tuyos somos». Josué les dijo: «¿Quiénes sois y de dónde venís?».

9Le respondieron: «Tus siervos vienen de una tierra muy lejana, atraídos por la fama del Señor tu Dios, pues hemos oído hablar de él, de todo lo que hizo en Egipto

10y de todo lo que hizo con los dos reyes amorreos de Transjordania, con Sijón, rey de Jesbón, y con Og, rey de Basán, que vivía en Astarot.

11Nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestra tierra nos han dicho: “Coged provisiones para el viaje, id a su encuentro y decidles: Siervos vuestros somos: haced, pues, un pacto con nosotros”.

12Nuestro pan estaba caliente cuando hicimos provisión de él en nuestras casas para el viaje, cuando partimos para salir a vuestro encuentro: miradlo ahora duro y hecho migajas.

13Estos odres de vino eran nuevos cuando los llenamos y ahora están rotos; nuestras sandalias y nuestros vestidos están gastados por lo largo del camino».

14Los israelitas tomaron de las provisiones de ellos, aunque sin consultar el oráculo del Señor.

15De este modo, Josué estableció una alianza de paz con ellos y se comprometió a respetar sus vidas; y los jefes de la comunidad se lo juraron.

16Pero tres días después de cerrado este pacto, supieron que vivían cerca y habitaban en territorio de Israel.

17Los hijos de Israel partieron del campamento y llegaron al tercer día a las ciudades de ellos, que eran Gabaón, Quefirá, Beerot y Quiriat Yearín.

18Los hijos de Israel no los mataron, porque los jefes de la comunidad se lo habían jurado por el Señor, Dios de Israel. Pero toda la comunidad murmuró de los jefes.

19Los jefes declararon a la comunidad: «Nosotros se lo hemos jurado por el Señor, Dios de Israel; no podemos, pues, hacerles ningún daño.

20Lo que vamos a hacer con ellos es esto: les respetaremos la vida y así no descargará sobre nosotros la cólera por quebrar el juramento que les hemos hecho».

21Y añadieron los jefes: «Que queden con vida, pero que sean leñadores y aguadores para toda la comunidad». Según lo que habían dicho los jefes,

22Josué llamó a los gabaonitas y les dijo: «¿Por qué nos habéis engañado diciendo: “Vivimos muy lejos de vosotros”, siendo así que habitáis en nuestro territorio?

23Sois, pues, unos malditos y nunca dejaréis de servir como leñadores y aguadores de la casa de mi Dios».

24Le respondieron a Josué: «Es que nosotros tus siervos nos habíamos enterado de lo que había dicho el Señor, tu Dios, a Moisés su siervo, que os daría todo este país y exterminaría a vuestra llegada a todos sus habitantes. Cuando llegasteis, temimos por nuestras vidas y por eso hemos hecho esto.

25Ahora, aquí estamos en tus manos: haz con nosotros lo que te parezca bueno y justo».

26Así hizo con ellos, los salvó de la mano de los hijos de Israel y no los mataron.

27Aquel día los puso Josué de leñadores y aguadores de la comunidad y del altar del Señor en el lugar que el Señor había de elegir, hasta el día de hoy.

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