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Isaías 66

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1Esto dice el Señor: «El cielo es mi trono, | y la tierra, el estrado de mis pies: | ¿Qué templo podréis construirme | o qué lugar para mi reposo?

2Todo esto lo hicieron mis manos, | todo es mío —oráculo del Señor—. | En ese pondré mis ojos: | en el humilde y abatido | que se estremece ante mis palabras».

3El mismo que inmola un toro, golpea a muerte a un hombre, | el mismo que sacrifica una oveja, desnuca un perro, | el mismo que presenta una ofrenda, ofrece a la vez sangre de cerdo, | el mismo que hace un memorial de incienso, bendice un ídolo. | Ellos eligieron sus caminos, | estaban encantados con sus abominaciones.

4También yo elijo mis caprichos | y traigo sobre ellos el terror. | Porque he llamado y nadie respondía, | he hablado y no escuchaban. | Hicieron el mal ante mis ojos | y eligieron lo que no me agradaba.

5Escuchad la palabra del Señor | los que os estremecéis ante su palabra. | Dicen vuestros hermanos, | que os detestan y rechazan | por causa de mi nombre: | «Muestre el Señor su gloria | y veremos vuestra alegría». | Pero ellos quedarán avergonzados.

6¡Escuchad! Un estrépito viene de la ciudad, | una voz viene del templo: | es la voz del Señor, | que toma represalias contra sus enemigos.

7*66:7-14 La preocupación por la repoblación de la ciudad se expresa ahora con el vocabulario de la maternidad: madre e hijos, dar a luz, nacer, estar con dolores de parto, matriz y pechos, amamantar y mamar. Sin estar de parto ha dado a luz, | no le habían llegado los dolores | y ha tenido un varón.

8¿Quién escuchó o ha visto cosa semejante? | ¿Se puede parir un país en un solo día, | se da a luz a todo un pueblo de una vez? | Apenas sintió los espasmos, | Sión dio a luz a sus hijos.

9¿Acaso abriré yo la matriz y no dejaré parir? | —dice el Señor—. | ¿Acaso yo, que hago parir, cerraré la matriz? | —dice tu Dios—.

10Festejad a Jerusalén, gozad con ella, | todos los que la amáis; | alegraos de su alegría, | los que por ella llevasteis luto;

11mamaréis a sus pechos | y os saciaréis de sus consuelos, | y apuraréis las delicias | de sus ubres abundantes.

12Porque así dice el Señor: | «Yo haré derivar hacia ella, | como un río, la paz, | como un torrente en crecida, | las riquezas de las naciones. | Llevarán en brazos a sus criaturas | y sobre las rodillas las acariciarán;

13como a un niño a quien su madre consuela, | así os consolaré yo, | y en Jerusalén seréis consolados.

14Al verlo, se alegrará vuestro corazón, | y vuestros huesos florecerán como un prado, | se manifestará a sus siervos la mano del Señor, | y su ira a sus enemigos».

15Porque el Señor llegará como fuego, | y sus carros como torbellino, | para restituir con ardor su ira | y su indignación con llamas.

16Por su fuego y por su espada, | el Señor se hace juez de todo ser viviente | y muchas serán las víctimas del Señor:

17los que se consagran y purifican | para ir a los jardines, | detrás del ídolo que está en el centro, | que comen carne de cerdo, reptiles y ratas, | todos juntos perecerán —oráculo del Señor—.

18Yo, conociendo sus obras y sus pensamientos, | vendré para reunir | las naciones de toda lengua; | vendrán para ver mi gloria.

19Les daré una señal, y de entre ellos | enviaré supervivientes a las naciones: | a Tarsis, Libia y Lidia (tiradores de arco), | Túbal y Grecia, a las costas lejanas | que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria. | Ellos anunciarán mi gloria a las naciones.

20Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor, | traerán a todos vuestros hermanos, | a caballo y en carros y en literas, | en mulos y dromedarios, | hasta mi santa montaña de Jerusalén | —dice el Señor—, | así como los hijos de Israel traen ofrendas, | en vasos purificados, al templo del Señor.

21También de entre ellos escogeré | sacerdotes y levitas —dice el Señor—.

22Porque, como el cielo nuevo y la tierra nueva | que yo haré subsisten ante mí | —oráculo del Señor—, | así subsistirán vuestra estirpe y vuestro nombre.

23Cada novilunio y cada sábado | todo viviente se postrará ante mí | —dice el Señor—.

24Y al salir verán los cadáveres | de los que se rebelaron contra mí: | su gusano no muere, su fuego no se extingue. | Serán el horror de todos los vivientes.

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