Isaías 28
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1¡Ay de la pretenciosa corona de los ebrios de Efraín, | y de la flor caduca, joya de su diadema, | allá en la cabecera del valle fértil | de los tumbados por el vino!
2Viene uno, fuerte y potente de parte del Señor, | como una granizada, | como tormenta asoladora, | como aguas caudalosas, desbordantes. | Echa todo por tierra con violencia;
3con los pies pisotea | la pretenciosa corona de los ebrios de Efraín.
4La flor caduca, joya de su diadema, | allá en la cabecera del valle fértil, | será como breva temprana: | el primero que la ve la arranca y se la come.
5Aquel día el Señor del universo será la corona enjoyada, | la espléndida diadema para el resto de su pueblo,
6espíritu de justicia para quien debe juzgar, | valentía para quien defiende las puertas de la ciudad.
7También estos se tambalean por el vino, | se tambalean por el licor. | Sacerdotes y profetas vacilan por el licor, | desatinan por el vino, | se tambalean por el licor, vacilan al mirar, | titubean cuando pronuncian sentencia.
8Están las mesas cubiertas de vómito, | no queda un puesto limpio.
9«¿A quien pretende instruir, | a quién explicar su mensaje? | ¿A recién destetados, | que apenas han dejado el pecho?
10¡Norma sobre norma, regla sobre regla! | ¡Un poco de esto y un poco de aquello!».
11Pues ahora hablará a este pueblo con un hablar burlesco, | hablará con una lengua extraña
12quien les había dicho: | «Esto es el reposo: haced reposar al cansado; | en esto está el descanso» | —pero no quisieron escuchar—.
13Para ellos la palabra del Señor será: | «¡Norma sobre norma, regla sobre regla! | ¡Un poco de esto y un poco de aquello!». | Para que vayan y tropiecen, | y queden destrozados, enredados, atrapados.
14*28:14-29 Acusación contra las autoridades de Jerusalén que pretenden encontrar soluciones lejos del Señor o incluso contra él. Los términos concretos se pueden interpretar en sentido propio (pactos con divinidades) o, más probablemente, en sentido figurado: los grandes poderes políticos de aquel tiempo. Escuchad, pues, la palabra del Señor, | cínicos jefes de este pueblo, que estáis en Jerusalén,
15que decís: «Hemos hecho un pacto con la muerte | una alianza con el Abismo. | Cuando pase el azote desbordante | no nos alcanzará, | porque de la mentira hicimos nuestro refugio | y nos refugiamos en la falsedad».
16Por eso así dice el Señor, Dios: | «He puesto en Sión como fundamento una piedra, | una piedra probada, | una piedra angular preciosa, | un fundamento sólido. | Quien se apoya en ella no vacila.
17Puse el derecho como plomada, | la justicia como nivel. | Pero el granizo arrasará el refugio de mentiras, | las aguas inundarán vuestro escondrijo.
18Será anulado vuestro pacto con la muerte | vuestra alianza con el Abismo no resistirá. | Cuando pase el azote desbordante, | quedaréis convertidos en tierra de nadie.
19Cada vez que pase, | tomará posesión de vosotros, | día tras día, de día o de noche. | Será un horror aprender la lección.
20La cama será corta para estirarse en ella, | la manta estrecha para arroparse.
21El Señor se pone en pie como en el monte Perazín, | se agita como en el valle de Gabaón | para ejecutar su obra, obra extraña, | y cumplir su tarea, | insólita tarea.
22Por eso, no os burléis, | no sea que se aprieten vuestras ataduras. | Porque lo sé: la destrucción de todo el país | ha sido decretada | por el Señor, Dios del universo.
23Prestad oídos a mi voz, escuchad, | prestad atención y escuchad mi discurso.
24El labrador, cuando siembra, ¿se pasa los días arando, | abriendo surcos y rastrillando el campo?
25¿Acaso no allana primero la superficie | y luego siembra hinojos, esparce el comino, | echa trigo en los surcos, cebada en el lugar apropiado, | y el mijo en los linderos?
26Su Dios le enseña las reglas y lo instruye.
27Porque no se trilla el hinojo con el trillo, | ni se pasan las ruedas del carro sobre el comino; | el hinojo se varea con el bastón, | y el comino con la vara.
28Se trilla el grano, pero no hasta lo último. | Se trilla y hace pasar por encima la rueda del carro | y los caballos, pero sin triturarlo.
29Todo esto procede del Señor del universo. | Admirable es su consejo, grande su habilidad.