Isaías 1
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1ISAÍAS El libro de Isaías es uno de los más citados en el Nuevo Testamento, y, exceptuados los Salmos, es el texto del Antiguo Testamento más usado en la liturgia católica. La presencia de más de una copia entre los manuscritos encontrados en el lugar de Qumrán demuestra igualmente que ocupaba un lugar de primer orden en el judaísmo de tiempos de Jesús. Se presenta dividido en tres grandes secciones, designadas frecuentemente como libros del Primer Isaías (caps. Isa 1:1-31 ; Isa 2:1-22 ; Isa 3:1-26 ; Isa 4:1-6 ; Isa 5:1-30 ; Isa 6:1-13 ; Isa 7:1-25 ; Isa 8:1-22 ; Isa 9:1-21 ; Isa 10:1-34 ; Isa 11:1-16 ; Isa 12:1-6 ; Isa 13:1-22 ; Isa 14:1-32 ; Isa 15:1-9 ; Isa 16:1-14 ; Isa 17:1-14 ; Isa 18:1-7 ; Isa 19:1-25 ; Isa 20:1-6 ; Isa 21:1-17 ; Isa 22:1-25 ; Isa 23:1-18 ; Isa 24:1-23 ; Isa 25:1-12 ; Isa 26:1-21 ; Isa 27:1-13 ; Isa 28:1-29 ; Isa 29:1-24 ; Isa 30:1-33 ; Isa 31:1-9 ; Isa 32:1-20 ; Isa 33:1-24 ; Isa 34:1-17 ; Isa 35:1-10 ; Isa 36:1-22 ; Isa 37:1-38 ; Isa 38:1-22 ; Isa 39:1-8 ), del Segundo Isaías (caps. Isa 40:1-31 ; Isa 41:1-29 ; Isa 42:1-25 ; Isa 43:1-28 ; Isa 44:1-28 ; Isa 45:1-25 ; Isa 46:1-13 ; Isa 47:1-15 ; Isa 48:1-22 ; Isa 49:1-26 ; Isa 50:1-11 ; Isa 51:1-23 ; Isa 52:1-15 ; Isa 53:1-12 ; Isa 54:1-17 ; Isa 55:1-13 ) y del Tercer Isaías (caps. Isa 56:1-12 ; Isa 57:1-21 ; Isa 58:1-14 ; Isa 59:1-21 ; Isa 60:1-22 ; Isa 61:1-11 ; Isa 62:1-12 ; Isa 63:1-19 ; Isa 64:1-12 ; Isa 65:1-25 ; Isa 66:1-24 ). Cada una de estas partes, en particular la primera, no son en sí mismas homogéneas y no se puede afirmar que provengan todas ellas de la misma mano. En todo caso, la parte correspondiente al Primer Isaías (también llamado Protoisaías) contiene los textos atribuidos al gran profeta Isaías que desarrolló su actividad en el siglo viii a.C. en Jerusalén; aunque hay excepciones, como el llamado «Apocalipsis de Isaías» (caps. Isa 24:1-23 ; Isa 25:1-12 ; Isa 26:1-21 ; Isa 27:1-13 ), que es posexílico. Los capítulos atribuidos al Segundo Isaías (o Deuteroisaías) ofrecen, en cambio, un texto fuertemente homogéneo, compuesto tal vez en un breve período de tiempo por un mismo autor durante el exilio. Finalmente Los textos que se subsumen bajo el nombre de Tercer Isaías (o Tritoisaías) tienen rasgos que permiten situarlos en circunstancias diversas o atribuirlos a diferentes autores. Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén, en tiempos de Ozías, Jotán, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá.
2Oíd, cielos, escucha tierra, | que habla el Señor: | «Hijos he criado y educado, | y ellos se han rebelado contra mí.
3El buey conoce a su amo, | y el asno el pesebre de su dueño; | Israel no me conoce, | mi pueblo no comprende» *1:3 El tema central de toda la profecía de Isaías es el conocimiento del Señor y de sus proyectos; a ello se refieren aquí los verbos reconocer, comprender, educar y criar. La tradición cristiana se ha inspirado en este texto para introducir junto a la cuna de Jesús en Belén un buey y un asno, capaces de reconocer al único Señor. .
4¡Ay, gente pecadora, | pueblo cargado de culpas, | raza malvada, | hijos corrompidos! | Han abandonado al Señor, | han despreciado al santo de Israel, | le han vuelto la espalda.
5¿Dónde podré golpearos todavía, | si os seguís rebelando? | La cabeza está herida, | el corazón extenuado,
6de la planta del pie a la cabeza | no queda parte ilesa: | heridas y contusiones, | llagas abiertas, | no limpiadas ni vendadas | ni aliviadas con aceite.
7Vuestro país está devastado, | vuestras ciudades incendiadas, | vuestros campos los devoran extranjeros, | ante vuestros ojos. | ¡Hay desolación como en una catástrofe causada por enemigos!
8Sión ha quedado | como cabaña de viñedo, | como choza de melonar, | como ciudad sitiada.
9Si el Señor del universo | no nos hubiera dejado un resto, | seríamos como Sodoma, | nos pareceríamos a Gomorra.
10Oíd la palabra del Señor, | príncipes de Sodoma, | escucha la enseñanza de nuestro Dios, | pueblo de Gomorra.
11«¿Qué me importa la abundancia de vuestros sacrificios? | —dice el Señor—. | Estoy harto de holocaustos de carneros, | de grasa de cebones; | la sangre de toros, de corderos y chivos | no me agrada.
12Cuando venís a visitarme, | ¿quién pide algo de vuestras manos | para que vengáis a pisar mis atrios?
13No me traigáis más inútiles ofrendas, | son para mí como incienso execrable. | Novilunios, sábados y reuniones sagradas: | no soporto iniquidad y solemne asamblea.
14Vuestros novilunios y solemnidades | los detesto; | se me han vuelto una carga | que no soporto más.
15Cuando extendéis las manos | me cubro los ojos; | aunque multipliquéis las plegarias, | no os escucharé. | Vuestras manos están llenas de sangre.
16Lavaos, purificaos, apartad de mi vista | vuestras malas acciones. | Dejad de hacer el mal,
17aprended a hacer el bien. | Buscad la justicia, | socorred al oprimido, | proteged el derecho del huérfano, | defended a la viuda.
18Venid entonces, y discutiremos | —dice el Señor—. | Aunque vuestros pecados sean como escarlata, | quedarán blancos como nieve; | aunque sean rojos como la púrpura, | quedarán como lana.
19Si sabéis obedecer, | comeréis de los frutos de la tierra;
20si rehusáis y os rebeláis, | os devorará la espada | —ha hablado la boca del Señor—».
21¡Cómo se ha prostituido la villa fiel: | estaba llena de rectitud; | la justicia moraba en ella, | y ahora moran los asesinos!
22Tu plata se ha vuelto escoria, | está aguado tu vino;
23tus gobernantes son bandidos, | cómplices de ladrones: | amigos de sobornos, | en busca de regalos. | No protegen el derecho del huérfano, | ni atienden la causa de la viuda.
24«Por eso —oráculo del Señor, Dios del universo, | del Fuerte de Israel—: | tomaré satisfacción de mis adversarios, | y me vengaré de mis enemigos.
25Volveré mi mano contra ti: | purificaré tu escoria en el crisol, | separaré de ti toda la ganga,
26te daré jueces como los de antaño, | consejeros como los del tiempo antiguo: | entonces te llamarás Ciudad Justa, Villa Fiel.
27Sión será rescatada por el juicio, | sus habitantes por la justicia».
28Vendrá la ruina sobre rebeldes y pecadores, | los que abandonan al Señor perecerán.
29Os avergonzaréis de las encinas en las que os habéis deleitado, | os sonrojaréis de los jardines que elegíais.
30Seréis como una encina con las hojas marchitas, | como un jardín donde no corre el agua.
31Vuestra fortaleza será la estopa, | su obra la chispa, | arderán los dos juntos | y no habrá quien lo apague.