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Habacuc 1

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1HABACUC El libro del profeta Habacuc, rico desde el punto de vista poético, presenta una estructura de diálogo. Se trata de un cuerpo a cuerpo entre el profeta y su Dios. Imágenes y metáforas se suceden con un ritmo ágil, estilo que trata de evidenciar la urgencia de los problemas. La mención de los caldeos en Hab 1:6 sitúa el libro entre el 605 a.C. y el exilio en Babilonia. Oráculo que vio el profeta Habacuc.

2¿Hasta cuándo, Señor, | pediré auxilio sin que me oigas, | te gritaré: ¡Violencia!, | sin que me salves?

3¿Por qué me haces ver crímenes | y contemplar opresiones? | ¿Por qué pones ante mí | destrucción y violencia, | y surgen disputas | y se alzan contiendas?

4Por ello, la ley se debilita | y el derecho jamás prevalece, | el malvado acorrala al justo | y así sale el derecho pervertido.

5Mirad, contemplad atentos a las naciones *1:5-11 Dios responde invitando a contemplar lo que viene de su parte: castigo para la violencia descrita, término que caracteriza igualmente al aplastante invasor: todo en ellos es violencia ( Hab 1:9 ). , | llenaos de espanto, | pues en vuestros días se hará tal obra | que no la creeríais si os la contasen.

6Movilizo a los caldeos, | pueblo duro e impetuoso, | que ensancha la tierra con su venida, | se apodera de gentes que no son suyas.

7Temible y terrible, | él es la fuente de su derecho y su decisión.

8Sus caballos, más veloces que panteras, | más feroces que lobos nocturnos. | Sus jinetes cargan, de lejos cabalgan, | vuelan como águila lanzada sobre su presa.

9Todo en ellos es violencia, | sus rostros miran hacia Oriente, | reúnen como arena a los prisioneros.

10Se ríe de los reyes | y se burla de los príncipes. | Se mofa de todas las fortalezas, | construye rampas y las conquista.

11Entonces se renueva su ardor, | sigue y se instala. | Para él, su fuerza es su dios.

12*1:12-2:1 La nueva unidad sirve al profeta para poner de manifiesto su insatisfacción ante la respuesta divina. Partiendo del hecho de que el castigo de Judá era merecido, el profeta no entiende que, para corregirlo, haya que cometer una injusticia mayor. Dios establece a los caldeos para ejecutar la merecida sentencia, no para aniquilar. Y apela a la incompatibilidad entre Dios y la injusticia. Una vez más menciona los sentidos para describir la situación: ver y callar. Señor, ¿no eres, desde siempre, mi Dios? | ¡Oh, Santo, que no muramos! | Señor, lo pusiste para sentenciar; | ¡oh, Roca!, lo estableciste para juzgar.

13Tus ojos, puros para contemplar el mal, | no soportan ver la opresión. | ¿Por qué, pues, ves a los traidores y callas, | cuando el malvado se traga al justo?

14Tratas a los hombres como a peces del mar, | como a reptiles sin dueño.

15Los atrapa a todos con su anzuelo, | los arrastra con su red; | los amontona en su barca | contento y alegre.

16Por eso ofrecen sacrificios a su red | e incienso a su barca, | pues en ellos tienen su sustento, | su ración y comida abundante.

17| ¿Seguirá vaciando su red, | asesinando pueblos sin compasión?

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