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Ezequiel 17

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1*17:1-10 En el estilo barroco de Ezequiel no todos los elementos de esta parábola alegórica resultan coherentes. La pregunta retórica del v. Eze 17:9 es ya una respuesta: la vid se secará; más aún, será despojada de sus frutos por el águila en cuya protección confiaba. Me fue dirigida esta palabra del Señor:

2«Hijo de hombre, propón un enigma y cuenta una parábola a la casa de Israel.

3Les dirás: Esto dice el Señor Dios: “El águila grande, de amplias alas, de gran tamaño, de plumaje abundante y colorido, vino al Líbano y se apoderó de la punta de un cedro,

4arrancó la extremidad de una rama y la llevó a una tierra de mercaderes; la plantó en una ciudad de comerciantes.

5Después tomó simiente del país y la sembró en un campo preparado, la puso junto a aguas abundantes, como un brote de sauce.

6Germinó y se hizo una vid extendida, de poca altura, que tenía sus sarmientos dirigidos hacia el águila, y sus raíces debajo de ella. Se hizo una vid, echó pámpanos y extendió sus ramas.

7Había otra águila grande, de amplias alas, de plumaje abundante: y he aquí que la vid dirigió hacia ella sus raíces, y extendió sus ramas para recibir más riego que en el terreno donde estaba plantada.

8Estaba plantada en buena tierra, junto a aguas abundantes, donde podía echar sarmientos, dar fruto y convertirse en una vid espléndida”».

9Pues bien, diles: «Esto dice el Señor Dios: “¿Prosperará? ¿No arrancará sus raíces, la despojará de sus frutos, y se secarán todos sus brotes? Sí, se secará, no habrá necesidad de un brazo fuerte ni de un pueblo poderoso para arrancarla de raíz.

10Estaba plantada, pero ¿prosperará? ¿No se secará apenas la toque el viento del este, en el lecho donde estaba plantada?”».

11Me fue dirigida esta palabra del Señor:

12«Di a la casa rebelde: “¿No comprendéis lo que significa esto?”. Diles: “El rey de Babilonia vino a Jerusalén, se apoderó de su rey y de sus jefes y los llevó a Babilonia.

13Escogió a uno de la descendencia real e hizo con él un pacto y lo obligó bajo juramento, pero se llevó a los nobles del país

14para que el reino fuera humilde, no pudiera rebelarse, observara el pacto y pudiera subsistir.

15Pero el nuevo rey se rebeló contra el rey de Babilonia, envió mensajeros a Egipto para que le dieran caballos y gente. ¿Tendrá éxito? ¿Podrá escapar quien ha hecho tales cosas? Ha quebrantado el pacto, ¿podrá escapar?

16Por mi vida —oráculo del Señor Dios— que, por haber despreciado el juramento y quebrantado el pacto, morirá en Babilonia, en la corte del monarca que lo hizo rey.

17El faraón no lo apoyará en la guerra con un gran ejército ni con muchos hombres, cuando se levanten terraplenes y se construyan torres de asalto para matar a tanta gente.

18Después de haber dado su palabra, ha despreciado el juramento, ha quebrantado el pacto. Con todo lo que ha hecho, no escapará”.

19Por ello, así dice el Señor Dios: “Por mi vida, lo haré responsable de mi juramento, que ha despreciado, y de mi alianza, que ha quebrantado.

20Extenderé sobre él mi red y quedará preso en mi trampa, lo llevaré a Babilonia y allí lo juzgaré por la infidelidad que ha cometido contra mí.

21Los más escogidos de sus escuadrones caerán a espada, y los que sobrevivan serán dispersados a todos los vientos. Entonces reconoceréis que yo, el Señor, había hablado”».

22Esto dice el Señor Dios *17:22-24 Se añade una tercera interpretación. El cedro es ahora imagen de Israel. De la rama de un cedro y de sus brotes (¿el pueblo todo?) el Señor elegirá una vez más una rama tierna y la plantará para que dé fruto. : «También yo había escogido una rama de la cima del alto cedro y la había plantado; de las más altas y jóvenes ramas arrancaré una tierna y la plantaré en la cumbre de un monte elevado;

23la plantaré en una montaña alta de Israel, echará brotes y dará fruto. Se hará un cedro magnífico. Aves de todas clases anidarán en él, anidarán al abrigo de sus ramas.

24Y reconocerán todos los árboles del campo que yo soy el Señor, que humillo al árbol elevado y exalto al humilde, hago secarse el árbol verde y florecer el árbol seco. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré».

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