Éxodo 7
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1El Señor dijo a Moisés: «Mira, te hago ser un dios para el faraón; y Aarón, tu hermano, será tu profeta.
2Tú dirás todo lo que yo te mande y Aarón dirá al faraón que deje salir a los hijos de Israel de su tierra.
3Yo endureceré el corazón del faraón y multiplicaré mis signos y prodigios contra la tierra de Egipto.
4El faraón no os hará caso, pero yo extenderé mi mano contra Egipto y sacaré de la tierra de Egipto con grandes castigos a mis escuadrones, a mi pueblo, los hijos de Israel;
5y así sabrán los egipcios que yo soy el Señor cuando extienda mi mano contra Egipto y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos».
6Moisés y Aarón hicieron así; hicieron exactamente como el Señor les había mandado.
7Moisés tenía ochenta años y Aarón ochenta y tres, cuando hablaron al faraón.
8*7:8-11:10 Conforme a la mentalidad de la época, el texto supone una intervención directa de Dios, aunque no pretende ofrecer una crónica de lo ocurrido. Al final de cada relato se advierte del endurecimiento u obstinación del corazón del faraón. Mientras que dicha actitud se atribuye unas veces personalmente al faraón ( Éxo 7:13 ; Éxo 7:22 ; Éxo 8:11 ; Éxo 8:15 ; Éxo 8:28 ; Éxo 9:7 ; Éxo 9:34 s; véase Éxo 7:14 ), subrayando su responsabilidad, otras se dice que es Dios quien lo endurece ( Éxo 9:12 ; Éxo 10:20 ; Éxo 10:27 ; Éxo 11:10 ; véase Éxo 4:21 ; Éxo 7:3 ; Éxo 14:4 ; Éxo 14:17 ), dando a entender que la actitud del faraón forma parte del plan divino. El Señor dijo a Moisés y a Aarón:
9«Cuando os diga el faraón que hagáis algún prodigio, le dirás a Aarón: “Toma tu bastón y tíralo delante del faraón, y se convertirá en una serpiente”».
10Moisés y Aarón se presentaron al faraón e hicieron lo que el Señor les había mandado. Aarón tiró el bastón delante del faraón y sus ministros, y se convirtió en una serpiente.
11El faraón llamó a sus sabios y hechiceros, y los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos:
12cada uno tiró su bastón, y se convirtieron en serpientes; pero el bastón de Aarón se tragó los otros bastones.
13Sin embargo, el corazón del faraón se endureció y no les hizo caso, como había anunciado el Señor.
14*7:14-25 El relato de la transformación del agua en sangre podría inspirarse en un doble fenómeno: en la descomposición de unas algas situadas en el fondo del Nilo o en las arenas rojizas arrastradas por el agua. No obstante, es posible que el autor sagrado quiera ir más lejos y subrayar la acción milagrosa del Señor, pues no dice que el agua se puso de color de sangre, sino que se convirtió en sangre. El Señor dijo a Moisés: «El corazón del faraón se ha obstinado; se niega a dejar marchar al pueblo.
15Preséntate al faraón por la mañana, cuando salga al río, y espéralo a la orilla del Nilo, llevando en tu mano el bastón que se convirtió en serpiente.
16Dile: “El Señor, el Dios de los hebreos, me ha enviado a ti con este encargo: Deja salir a mi pueblo, para que me rinda culto en el desierto; pero hasta ahora no has hecho caso.
17Así dice el Señor: “En esto conocerás que yo soy el Señor: con el bastón que llevo en la mano golpearé el agua del Nilo y se convertirá en sangre.
18Los peces del Nilo morirán, el río apestará y los egipcios no podrán beber el agua del Nilo”».
19El Señor dijo a Moisés: «Dile a Aarón: Toma tu bastón y extiende la mano sobre las aguas de Egipto: sobre sus ríos, canales, estanques y aljibes, y el agua se convertirá en sangre. Y habrá sangre por todo Egipto: en las vasijas de madera y en las de piedra».
20Moisés y Aarón hicieron lo que el Señor les había mandado. Levantó el bastón y golpeó el agua del Nilo a la vista del faraón y de su corte. Toda el agua del Nilo se convirtió en sangre.
21Los peces del Nilo murieron, el río apestaba y los egipcios no podían beber agua del Nilo. Y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.
22Los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos, de modo que el corazón del faraón se obstinó y no les hizo caso, como había anunciado el Señor.
23El faraón se volvió y entró en su palacio, sin tomar en serio la cosa.
24Los egipcios cavaban a los lados del Nilo buscando agua de beber, pues no podían beber el agua del Nilo.
25Y se cumplieron siete días desde que el Señor mandó golpear el Nilo.