Éxodo 1
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1ÉXODO El Éxodo -cuyo nombre significa «salida»- es uno de los libros bíblicos con mayor carga y densidad teológica. En él ocupan un puesto relevante cuestiones tan importantes como la liberación, la alianza, la teofanía, la ley o el santuario. En todas ellas aparece Dios, con un protagonismo indudable. El Dios del Éxodo aparece como el Señor ( Éxo 3:15 ), el que salva; es un Dios comprometido en los acontecimientos que afectan a su pueblo, pues lo considera como su hijo primogénito ( Éxo 4:22 s). Tras la liberación de Egipto, y una vez convertido en soberano de Israel, el Señor guía y protege a su pueblo por el desierto, dándole el agua ( Éxo 15:22-27 ; Éxo 17:1-7 ) y el alimento ( Éxo 16:1-36 ) necesarios para sobrevivir; ayudándolo a superar otras dificultades externas e internas ( Éxo 17:8-16 ; Éxo 18:1-27 ). Viene luego el Sinaí, escenario de la alianza entre Dios y su pueblo (véase especialmente Éxo 19:3-8 ; Éxo 24:3-8 ; Éxo 34:10-27 ). La alianza aparece aquí trabada primero con la teofanía y la ley ( Éxo 19:3 - Éxo 24:11 ) y luego con el santuario ( Éxo 24:12 - Éxo 40:38 ). Si el santuario pretende asegurar la presencia del Señor en medio de su pueblo, la alianza trata de establecer una relación entre ambos. *1-2 El libro comienza con una lista de los hijos de Jacob y reseña luego la muerte de José, de sus hermanos y de cuantos bajaron a Egipto con Jacob. Finaliza así un período y comienza otro realmente decisivo en la historia de Israel: de la familia de Jacob se pasa al pueblo de Israel; con ello se realizan las promesas a los patriarcas. El nacimiento e infancia de Moisés preanuncian el futuro del pueblo. Salvado en circunstancias extraordinarias, está destinado por Dios para salvar a Israel. Tras su fuga de Egipto, su actuación en defensa de las hijas del sacerdote de Madián lo acredita como libertador. Estos son los nombres de los hijos de Israel que fueron a Egipto con Jacob, cada uno con su familia:
2Rubén, Simeón, Leví, Judá,
3Isacar, Zabulón, Benjamín,
4Dan, Neftalí, Gad, Aser.
5Los descendientes de Jacob eran, en total, setenta personas. José ya estaba en Egipto.
6Después murió José y sus hermanos y toda aquella generación,
7pero los hijos de Israel crecían y se propagaban, se multiplicaban y se hacían fuertes en extremo, e iban llenando la tierra.
8Surgió en Egipto un faraón nuevo que no había conocido a José,
9y dijo a su pueblo: «Mirad, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y fuerte que nosotros:
10obremos astutamente contra él, para que no se multiplique más; no vaya a declararse una guerra y se alíe con nuestros enemigos, nos ataque y después se marche del país».
11Así pues, nombraron capataces que los oprimieran con cargas, en la construcción de las ciudades granero, Pitón y Ramsés.
12Pero cuanto más los oprimían, ellos crecían y se propagaban más, de modo que los egipcios sintieron aversión hacia los israelitas.
13Los egipcios esclavizaron a los hijos de Israel con crueldad
14y les amargaron su vida con el duro trabajo del barro y de los ladrillos y con toda clase de faenas del campo; los esclavizaron con trabajos crueles.
15Además, el rey de Egipto dijo a las comadronas hebreas, una de las cuales se llamaba Sifrá y otra Puá:
16«Cuando asistáis a las hebreas, y les llegue el momento del parto: si es niño, lo matáis; si es niña, la dejáis con vida».
17Pero las comadronas temían a Dios y no hicieron lo que les había ordenado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los recién nacidos.
18Entonces, el rey de Egipto llamó a las comadronas y las interrogó: «¿Por qué obráis así y dejáis con vida a los niños?».
19Contestaron las comadronas al faraón: «Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias: son robustas y dan a luz antes de que lleguen las comadronas».
20Dios premió a las comadronas y el pueblo crecía y se hacía muy fuerte.
21Y a las comadronas, como temían a Dios, también les dio familia.
22Entonces el faraón ordenó a todo su pueblo: «Cuando nazca un niño, echadlo al Nilo; si es niña, dejadla con vida».