Eclesiástico (Sirácide) 25
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1ECLESIÁSTICO 25 Si 1 - Si 2 - Si 3 - Si 4 - Si 5 - Si 6 - Si 7 - Si 8 - Si 9 - Si 10 - Si 11 - Si 12 - Si 13 - Si 14 - Si 15 - Si 16 - Si 17 - Si 18 - Si 19 - Si 20 - Si 21 - Si 22 - Si 23 - Si 24 - Si 25 - Si 26 - Si 27 - Si 28 - Si 29 - Si 30 - Si 31 - Si 32 - Si 33 - Si 34 - Si 35 - Si 36 - Si 37 - Si 38 - Si 39 - Si 40 - Si 41 - Si 42 - Si 43 - Si 44 - Si 45 - Si 46 - Si 47 - Si 48 - Si 49 - Si 50 - Si 51 Índice de libros Tres cosas desea mi alma | que agradan al Señor y a los humanos: | concordia entre hermanos, amistad entre vecinos, | y marido y mujer bien avenidos.
2Tres tipos de personas detesta mi alma | y su conducta me llena de indignación: | pobre orgulloso, rico embustero, | y viejo lascivo e insensato.
3Si en la juventud no has recogido nada, | ¿cómo quieres encontrar algo en la vejez?
4¡Qué bien sienta a las canas el juicio, | y a los ancianos saber aconsejar!
5¡Qué bien sienta a los ancianos la sabiduría, | y a los ilustres la reflexión y el consejo!
6La mucha experiencia es la corona de los ancianos, | y su orgullo es el temor del Señor.
7Hay nueve situaciones que considero dichosas, | y una décima que la diré con palabras: | el hombre satisfecho de sus hijos, | el que en vida puede ver la caída de sus enemigos.
8Dichoso el que vive con una mujer sensata | y el que no tiene que arar con buey y asno; | el que no resbala con su lengua | y el que no sirve a un amo indigno de él.
9Dichoso el que ha encontrado la prudencia, | y quien se dirige a oídos atentos.
10¡Qué grande es el que encuentra la sabiduría! | Pero nadie aventaja al que teme al Señor.
11El temor del Señor está por encima de todo, | el que lo posee, ¿a quién se le puede comparar?
12El temor del Señor es el comienzo de su amor; | pero es la fe lo que hace que nos unamos a él.
13¡Cualquier herida, menos la del corazón! | ¡cualquier maldad, menos la de mujer!
14¡Cualquier desgracia, menos la que proviene de los adversarios! | ¡Cualquier venganza, menos la de los enemigos!
15No hay veneno como el de la serpiente, | ni furia como la del enemigo.
16Prefiero vivir con un león o dragón | que convivir con una mujer malvada.
17La maldad de la mujer desfigura su semblante | y oscurece su rostro como el de un oso.
18Su marido se sienta entre los vecinos | y sin poder contenerse suspira amargamente.
19Toda malicia es poca junto a la de la mujer, | ¡que la suerte del pecador caiga sobre ella!
20Cuesta arenosa para pies de anciano, | así es la mujer charlatana para un marido pacífico.
21No te dejes seducir por la belleza femenina, | ni te apasiones por una mujer.
22Motivo de indignación, deshonra y vergüenza | es la mujer que mantiene a su marido.
23Corazón abatido, rostro sombrío | y herida del corazón es la mujer malvada. | Manos caídas y rodillas vacilantes | es la mujer que no hace feliz a su marido.
24Por la mujer empezó el pecado, | y por su culpa todos morimos *25:24 Alusión al primer pecado de la humanidad en Gén 3:1-6 ; en el NT, véase 2Co 11:3 ; 1Ti 2:14 y Rom 5:12 . .
25No des salida al agua, | ni libertad de palabra a la mujer malvada.
26Si no se comporta según tu voluntad, | apártala de tu lado.