Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Eclesiastés 1

Sagrada Biblia (CEE 2011)

1ECLESIASTÉS El término qohelet (ekklesiastes en griego) alude al que reúne o convoca la asamblea, y su identificación -como autor- con Salomón es, como sucede en Prov y Cant, un caso de ficción literaria. Del verdadero autor nada se sabe; la composición del libro suele situarse en la segunda mitad del siglo iii a.C. Como Job, su protagonista desconfía claramente -basándose en la propia experiencia- de la teoría tradicional de la retribución divina, según la cual, Dios premia a los buenos y castiga a los malos. A pesar de sus reflexiones, no logra alcanzar una respuesta satisfactoria a sus interrogantes. Si la misma suerte aguarda al sabio y al necio, ¿qué ventaja aporta entonces la sabiduría? Si nada hay nuevo bajo el sol, ¿a qué buscar? La bancarrota del esfuerzo sapiencial deja paso a otra afirmación radical: la conveniencia de disfrutar de los placeres, que Qohélet entiende, sin embargo, como don divino. Palabras de Qohélet, hijo de David, rey de Jerusalén.

2¡Vanidad de vanidades! *1:2 El término hebreo por vanidad hace referencia a lo hueco, huero; al vaho o vapor inconsistente, sin fuerza ni duración. —dice Qohélet—. ¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad!

3*1:3-11 El aparente determinismo del cosmos deja su reflejo en la inutilidad de los esfuerzos humanos por encontrar algo que dé sentido a su actividad. El término afán (trabajo fatigoso), muy común en el libro, sirve para describir por vía negativa el sentido (frustrante) de los esfuerzos del ser humano. ¿Qué saca el hombre de todos los afanes con que se afana bajo el sol?

4Una generación se va, otra generación viene, pero la tierra siempre permanece.

5Sale el sol, se pone el sol, se afana por llegar a su puesto, y de allí vuelve a salir.

6Sopla hacia el sur, gira al norte, gira que te gira el viento, y vuelve el viento a girar.

7Todos los ríos se encaminan al mar, y el mar nunca se llena; pero siempre se encaminan los ríos al mismo sitio.

8Todas las cosas cansan y nadie es capaz de explicarlas. No se sacian los ojos de ver, ni se hartan los oídos de oír.

9Lo que pasó volverá a pasar; lo que ocurrió volverá a ocurrir: nada hay nuevo bajo el sol.

10De algunas cosas se dice: «Mira, esto es nuevo». Sin embargo, ya sucedió en otros tiempos, mucho antes de nosotros.

11Nadie se acuerda de los antiguos, y lo mismo pasará con los que vengan: sus sucesores no se acordarán de ellos.

12Yo, Qohélet, fui rey de Israel en Jerusalén.

13Me dediqué a investigar y a explorar con método todo lo que se hace bajo el cielo. ¡Triste tarea ha dado Dios a los hombres para que se ocupen en ella!

14Examiné todas las acciones que se realizan bajo el sol y comprendí que todo es vanidad y caza de viento:

15Lo torcido no se puede enderezar, | lo que falta no se puede calcular.

16Y me dije: «Aquí estoy yo, que he acumulado tanta sabiduría, incluso más que mis predecesores en Jerusalén. Mi mente alcanzó sabiduría y conocimiento incalculables.

17Me dediqué a estudiar la sabiduría y el conocimiento, la locura y la necedad». Y comprendí que también eso es caza de viento,

18pues: A más sabiduría más pesadumbre, | a más conocimiento más sufrimiento.

WhatsApp