Deuteronomio 5
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1*5:1-21 Hacer alianza con el Señor significa entrar en comunión con él y participar de su misma vida. El objetivo primario del decálogo consiste en salvaguardar la vida y mantener la libertad. Los mandamientos son cauces de vida y libertad. Detrás de cada uno de ellos se esconden valores fundamentales, como el amor y la fidelidad a Dios, la vida, la propiedad, el honor debido a los padres, el matrimonio, la verdad. El éxodo, como acto salvífico por excelencia, fundamenta e ilumina todo el decálogo ( Deu 5:6 ). Israel debe observar los mandamientos porque el Señor lo ha liberado de la tierra de Egipto. Moisés convocó a todo Israel y les dijo: «Escucha, Israel, los mandatos y decretos que yo os proclamo hoy. Aprendedlos y observadlos para cumplirlos.
2El Señor nuestro Dios concertó con nosotros una alianza en el Horeb.
3No concertó el Señor esta alianza con nuestros padres, sino con nosotros, con todos los que estamos vivos hoy, aquí.
4Cara a cara habló el Señor con vosotros en la montaña, desde el fuego.
5Yo estaba en aquel momento entre el Señor y vosotros para comunicaros la palabra del Señor, porque tuvisteis miedo del fuego y no subisteis a la montaña. Él dijo:
6“Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de esclavitud.
7No tendrás otros dioses frente a mí.
8No te fabricarás ídolos, ni figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra.
9No te postrarás ante ellos ni les darás culto, porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la culpa de los padres en los hijos hasta la tercera y la cuarta generación de los que me odian,
10pero tengo misericordia por mil generaciones de los que me aman y observan mis preceptos.
11No pronunciarás el nombre del Señor, tu Dios, en falso, porque no dejará impune el Señor a quien pronuncie su nombre en falso.
12Observa el día del sábado, para santificarlo, como el Señor, tu Dios, te ha mandado.
13Durante seis días trabajarás y harás todas tus tareas,
14pero el día séptimo es día de descanso, consagrado al Señor, tu Dios. No harás trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni tu ganado, ni el emigrante que reside en tus ciudades, para que descansen, como tú, tu esclavo y tu esclava.
15Recuerda que fuiste esclavo en la tierra de Egipto y que el Señor, tu Dios, te sacó de allí con mano fuerte y con brazo extendido. Por eso te manda el Señor, tu Dios, guardar el día del sábado.
16Honra a tu padre y a tu madre, como el Señor, tu Dios, te ha mandado, para que se prolonguen tus días y te vaya bien en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar.
17No matarás.
18No cometerás adulterio.
19No robarás.
20No darás testimonio falso contra tu prójimo.
21No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni desearás la casa de tu prójimo, su campo, su esclavo o su esclava, su buey o su asno, ni nada que sea de tu prójimo”.
22Estas son las palabras que proclamó el Señor con voz potente a toda vuestra asamblea, en la montaña, desde el fuego, la nube y la niebla. Y, sin añadir más, las escribió en dos tablas de piedra y me las entregó.
23Cuando oísteis la voz que salía de la tiniebla, mientras ardía la montaña, os acercasteis a mí todos vuestros jefes de tribu y vuestros ancianos,
24y me dijisteis: “El Señor, nuestro Dios, nos ha mostrado su gloria y su grandeza, y hemos oído su voz que salía del fuego. Hoy hemos visto que puede Dios hablar al hombre y seguir este con vida.
25Mas ahora ¿por qué hemos de morir?, pues este gran fuego podría devorarnos. Si seguimos oyendo la voz del Señor, nuestro Dios, moriremos.
26Porque ¿quién es el mortal que ha oído la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y ha sobrevivido?
27Acércate tú y escucha todo lo que diga el Señor, nuestro Dios, y luego nos dirás todo lo que el Señor, nuestro Dios, te ha comunicado y nosotros lo escucharemos y lo cumpliremos”.
28El Señor oyó vuestro vocerío, mientras me hablabais, y me dijo: “He oído el vocerío de este pueblo, lo que te han dicho. Está bien todo lo que te han dicho.
29Ojalá conservaran ese mismo corazón, temiéndome y observando cada día todos mis mandamientos, para que les fuera bien a ellos y a sus hijos por siempre.
30Ve y diles: Volveos a vuestras tiendas.
31Tú, sin embargo, quédate aquí conmigo y te comunicaré todos los preceptos, los mandatos y decretos que has de enseñarles y ellos han de cumplir en la tierra que les voy a dar para que la tomen en posesión”.
32Debéis observar y cumplir lo que os mandó el Señor, vuestro Dios; no os apartéis a derecha ni a izquierda.
33Seguid siempre el camino que os mandó el Señor, vuestro Dios, para que viváis, os vaya bien y se prolonguen vuestros días en la tierra de la que vais a tomar posesión.