Cantar de los Cantares 1
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1CANTAR DE LOS CANTARES El autor de esta obra es un poeta inspirado que quiere cantar al amor. Ignoramos cuándo y dónde compuso su obra; la tendencia actual es situarla en el posexilio, tal vez el s. ii a.C. ¿Trata el Cantar del amor divino o del amor humano? Se impone una constatación: el nombre divino aparece tan solo una vez, y de forma abreviada ( Cnt 8:6 ); sin embargo, es precipitado deducir de este dato que el Cantar habla nada más (¡y nada menos!) que del amor humano entre un hombre y una mujer. El autor ha escrito amor con y sin artículo; es decir, «el amor» y «Amor», respectivamente. ¿No habrá alguna intencionalidad tras este recurso lingüístico? Parece que sí. El amor es el símbolo más elocuente y digno para hablar de Dios. «Dios es Amor», repetirá el Nuevo Testamento ( 1Jn 4:8 ; 1Jn 4:16 ). En el amor humano destella el amor único e infinito divino. Al fin y al cabo, el amor es mayor que la fe y que la esperanza ( 1Co 13:13 ). PRÓLOGO (1,1-4) Cantar de los cantares. De Salomón.
2La amada *1:2-4 El presente epigrama es un verdadero proemio del libro: presentación de la mujer (esposa y «reina») y del varón (que es el «rey»), plantas y aromas, sabores y el sentido del gusto, movimiento y presura, doncellas y enamoramientos. . ¡Béseme con los besos de su boca! | ¡Tus amores son más dulces que el vino!
3¡Qué exquisito el olor de tus perfumes; | aroma que se expande es tu nombre; | por eso te aman las doncellas!
4Llévame contigo, ¡corramos!; | condúzcame el rey a su alcoba; | disfrutemos y gocemos juntos, | saboreemos tus amores embriagadores. | ¡Con razón te aman las doncellas!
5PRIMER POEMA (1,5-2,7) La amada Soy morena pero hermosa, | muchachas de Jerusalén, | como las tiendas de Quedar, | como las lonas de Salmá.
6No os fijéis en mi tez morena, | pues el sol me ha bronceado. | Mis hermanos se enfadaron conmigo; | me pusieron a guardar las viñas. | ¡Y mi propia viña no la guardé!
7Dime, amado mío, dónde pastoreas, | dónde sesteas al mediodía, | para que no sea como una errante, | tras los rebaños de tus compañeros.
8El coro Si no lo sabes por ti misma, | la más bella de las mujeres, | sigue las huellas del rebaño, | y lleva a pacer tus cabritillas | junto a las chozas de los pastores.
9El amado Te comparo, amada mía, | a la yegua de la carroza del faraón.
10¡Bellos son tus flancos oscilantes, | y bello tu cuello entre collares!
11Te haremos collarines de oro | con engastes de plata.
12Dúo Mientras el rey yacía en su diván, | mi nardo exhalaba su perfume.
13Bolsita de mirra es mi amado para mí: | entre mis pechos descansa.
14Es mi amado para mí un manojito de alheña, | en las viñas de Engadí.
15¡Qué bella eres, amada mía, | qué bella eres! | ¡Palomas son tus ojos!
16¡Qué bello eres, amado mío, | cuán delicioso! | ¡Y nuestro lecho es frondoso!
17El techado de nuestra casa es de cedro, | y nuestro artesonado, de enebro.