Baruc 4
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1BARUC 4 Ba 1 - Ba 2 - Ba 3 - Ba 4 - Ba 5 - Ba 6 Índice de libros Es el libro de los mandatos de Dios, | la ley de validez eterna *4:1 Probable identificación de la sabiduría divina con la ley mosaica, como puede verse también en Sir 24:23 . : | los que la guarden vivirán; | los que la abandonen morirán.
2Vuélvete, Jacob, a recibirla, | camina al resplandor de su luz;
3no entregues a otros tu gloria, | ni tu dignidad a un pueblo extranjero.
4¡Dichosos nosotros, Israel, | que conocemos lo que agrada al Señor!
5¡Ánimo, pueblo mío *4:5 Este primer grito de ánimo, que resuena hasta Bar 4:20 , arrastra consigo una serie de expresiones de dolor y de abandono que recuerdan muy de cerca al libro de las Lamentaciones. , | que llevas el nombre de Israel!
6Os vendieron a naciones extranjeras, | pero no para ser aniquilados. | Por la cólera de Dios contra vosotros, | os entregaron en poder del enemigo,
7porque irritasteis a vuestro Creador, | sacrificando a demonios, no a Dios;
8os olvidasteis del Señor eterno, | del Señor que os había alimentado, | y afligisteis a Jerusalén que os criaba.
9Cuando ella vio que el castigo | de Dios se avecinaba, dijo: | Escuchad, habitantes de Sión, | Dios me ha cubierto de aflicción.
10He visto que el Eterno ha mandado | cautivos a mis hijos y a mis hijas;
11los había criado con alegría, | los despedí con lágrimas de pena.
12Que nadie se alegre cuando vea | a esta viuda abandonada de todos. | Si ahora me encuentro desierta, | es por los pecados de mis hijos, | que se apartaron de la ley de Dios.
13No reconocieron sus mandatos, | no siguieron la senda de sus preceptos, | se resistieron a caminar rectamente.
14Acercaos, vecinas de Sión, | recordad que el Eterno decidió | desterrar a mis hijos y a mis hijas.
15El Eterno envió contra ellos | a un pueblo lejano y despiadado, | a un pueblo de extraño lenguaje, | que no respetaba a los ancianos | ni tenía piedad de los niños.
16A pesar de que era yo viuda, | se llevaron a mis hijos queridos, | me dejaron sola y sin hijas.
17¿Y qué puedo hacer por vosotros?
18El que os causó semejante desgracia | os librará del poder del enemigo.
19Marchad, hijos míos, marchad, | que aquí quedo yo abandonada.
20Me he quitado el vestido de la paz | y me he puesto el sayal de suplicante | para clamar ante el Eterno mientras viva.
21¡Ánimo, hijos! Gritad a Dios | que os libre del poder enemigo.
22Yo espero que el Eterno os salvará, | el Santo ya me llena de alegría, | pues muy pronto el Eterno, vuestro Salvador, | tendrá misericordia de vosotros.
23Os despedí entre llantos y duelo, | pero Dios os devolverá a mí, | me colmará de alegría para siempre.
24Si las vecinas de Sión hace poco | os vieron caminar al destierro, | muy pronto verán la salvación | que Dios os va a conceder, | pues va a venir acompañada | de la gloria y el esplendor del Eterno.
25Hijos míos, llevad con paciencia | el castigo enviado por Dios. | Si te ha perseguido el enemigo, | pronto lo verás derrotado, | con el cuello sometido a tu pie.
26Mis hijos delicados recorrieron | duros y ásperos caminos, | como rebaño que robó el enemigo.
27¡Ánimo, hijos! Gritad a Dios, | os castigó pero se acordará de vosotros.
28Si un día os empeñasteis en alejaros de Dios, | volveos a buscarlo con redoblado empeño.
29El mismo que os mandó las desgracias | os mandará el gozo eterno de vuestra salvación.
30¡Ánimo, Jerusalén! El Señor | que te dio su nombre te consolará.
31¡Malditos los que te han hecho daño, | los que se han alegrado de tu caída!
32¡Malditas las ciudades que esclavizaron a tus hijos! | ¡Maldita la ciudad donde fueron a parar!
33Si se alegró al verte caer, | si contempló regocijada tu catástrofe, | se lamentará cuando sea devastada.
34Le arrancaré el orgullo de ciudad populosa, | su altivez quedará reducida a duelo.
35El fuego inextinguible del Eterno la devorará, | durante años será habitada por demonios.
36Vuelve la mirada hacia oriente, Jerusalén; | contempla la alegría que Dios te envía.
37Ahí llegan los hijos que viste marchar, | la palabra del Santo los ha convocado; | ya van viniendo de oriente a occidente, | llegan celebrando la gloria de Dios.