2 Corintios 12
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Hay que gloriarse?: sé que no está bien, pero paso a las visiones y revelaciones del Señor.
2Yo sé de un hombre en Cristo que hace catorce años —si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe— fue arrebatado hasta el tercer cielo.
3Y sé que ese hombre —si en el cuerpo o sin el cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe—
4fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables, que un hombre no es capaz de repetir.
5De alguien así podría gloriarme; pero, por lo que a mí respecta, solo me gloriaré de mis debilidades *12:5 El motivo de la debilidad como único timbre de gloria válido para el creyente prepara la referencia de 2Co 12:7 a la espina en la carne, una expresión que, por contexto, parece tener sentido negativo, pero cuyos contenidos concretos no es posible precisar. .
6Aunque, si quisiera gloriarme, no me comportaría como un necio, diría la pura verdad; pero lo dejo, para que nadie me considere superior a lo que ve u oye de mí.
7Por la grandeza de las revelaciones, y para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de Satanás que me abofetea, para que no me engría.
8Por ello, tres veces le he pedido al Señor que lo apartase de mí y me ha respondido:
9«Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad». Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo.
10Por eso vivo contento en medio de las debilidades, los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
11¡Me he convertido en un insensato! ¡Vosotros me habéis obligado! Hablar en favor mío debería ser cosa vuestra; pues, aunque yo no sea nadie, en nada soy menos que esos super-apóstoles.
12Los signos del apóstol se vieron realizados entre vosotros: aguante perfecto, signos, prodigios y milagros.
13¿En qué habéis sido inferiores a las otras iglesias, excepto en que yo no he vivido a costa vuestra? Perdonadme este agravio.
14Mirad: por tercera vez estoy a punto de ir a vosotros; y tampoco ahora viviré a costa vuestra. Pues no busco lo vuestro, sino a vosotros; en efecto, no corresponde a los hijos ahorrar para los padres, sino a los padres para los hijos.
15Por mi parte, con sumo gusto gastaré y me desgastaré yo mismo por vosotros. Y si yo os quiero más, ¿me querréis vosotros menos?
16Algunos concederán que yo no he sido una carga para vosotros, pero añadirán que, como soy tan astuto, os he cazado con engaño.
17Vamos a ver, de los que he enviado a vosotros, ¿de quién me he servido para explotaros?
18Le rogué a Tito que fuera y con él envié al otro hermano: ¿os ha explotado Tito?, ¿no hemos actuado con el mismo espíritu?, ¿no hemos seguido las mismas huellas?
19Pensáis que nos estamos defendiendo otra vez ante vosotros. Hablamos delante de Dios en Cristo; y todo es, queridos, para edificación vuestra.
20Temo, pues, que, cuando vaya, no os encuentre como quisiera y que tampoco vosotros me encontréis a mí como quisierais. Podría haber contiendas, envidias, animosidad, disputas, difamación, chismes, engreimientos, alborotos.
21Temo que, cuando vaya, Dios me vuelva a humillar entre vosotros y tenga que llorar por muchos que pecaron antes y no se han convertido de la inmoralidad, el libertinaje y el desenfreno en que vivían.