1 Corintios 1
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›11 CORINTIOS La tradición canónica nos ha transmitido dos cartas de san Pablo a los Corintios, que son parte de la intensa relación epistolar que mantuvo el Apóstol con aquella comunidad. La 1 Cor fue escrita en Éfeso en torno al año 53. La presencia reiterada de la frase «acerca de» a partir de 1Co 7:1 ( 1Co 7:25 ; 1Co 8:1 ; 1Co 12:1 ) permite considerar al menos 1Co 7:1 - 1Co 14:40 como la respuesta del Apóstol a diversas cuestiones que le habían planteado por carta sus cristianos (véase 1Co 5:9-11 ). Frente a ello, los capítulos anteriores ( 1Co 1:10 - 1Co 6:20 ) están dedicados a problemas surgidos en Corinto, cuya noticia había llegado a oídos de san Pablo a través de terceros. A este mismo grupo pertenecería además el problema de la resurrección de los muertos, cuyo tratamiento habría dejado para el final de su escrito ( 1Co 15:1-57 ). Destacan en su contenido la presentación de la Iglesia como Cuerpo de Cristo y el himno al amor. Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes nuestro hermano,
2a la Iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados por Jesucristo, llamados santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:
3a vosotros, gracia y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
4Doy gracias a mi Dios continuamente por vosotros, por la gracia de Dios que se os ha dado en Cristo Jesús;
5pues en él habéis sido enriquecidos en todo: en toda palabra y en toda ciencia;
6porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo,
7de modo que no carecéis de ningún don gratuito, mientras aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo.
8Él os mantendrá firmes hasta el final, para que seáis irreprensibles el día de nuestro Señor Jesucristo.
9Fiel es Dios, el cual os llamó a la comunión con su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.
10Os ruego, hermanos *1:10 La gravedad del primero de los problemas, abordado en 1Co 1:10-31 ; 1Co 2:1-16 ; 1Co 3:1-23 ; 1Co 4:1-21 , explica que Pablo lo introduzca con actitud de súplica y, sobre todo, invocando el nombre de nuestro Señor Jesucristo . En el origen de las discordias entre los corintios estaba el hecho de que grupos distintos invocaban la autoridad de uno u otro personaje significativo del cristianismo naciente (Pablo, Apolo, Cefas). , en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que digáis todos lo mismo y que no haya divisiones entre vosotros. Estad bien unidos con un mismo pensar y un mismo sentir.
11Pues, hermanos, me he enterado por los de Cloe de que hay discordias entre vosotros.
12Y os digo esto porque cada cual anda diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo».
13¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿Fuisteis bautizados en nombre de Pablo?
14Doy gracias a Dios porque no he bautizado a ninguno de vosotros, salvo a Crispo y a Gayo,
15de modo que nadie puede decir que ha sido bautizado en mi nombre.
16Bueno, también bauticé a la casa de Estéfanas; por lo demás, no sé si he bautizado a algún otro.
17Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
18Pues el mensaje de la cruz es necedad para los que se pierden; pero para los que se salvan, para nosotros, es fuerza de Dios.
19Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, frustraré la sagacidad de los sagaces .
20¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el docto? ¿Dónde está el sofista de este tiempo? ¿No ha convertido Dios en necedad la sabiduría del mundo?
21Y puesto que, en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación para salvar a los que creen.
22Pues los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría;
23pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles;
24pero para los llamados —judíos o griegos—, un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
25Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
26Y si no, fijaos en vuestra asamblea, hermanos: no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas;
27sino que, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar lo poderoso.
28Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular a lo que cuenta,
29de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.
30A él se debe que vosotros estéis en Cristo Jesús, el cual se ha hecho para nosotros sabiduría de parte de Dios, justicia, santificación y redención.
31Y así —como está escrito—: el que se gloríe, que se gloríe en el Señor .