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Mateo 5

Nuevo Testamento CEBIHA

1SERMÓN DE LA MONTAÑA. BIENAVENTURANZAS (Lc 6,20).— Viendo las turbas subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos;

2y abriendo su boca, los enseñaba, diciendo.

3Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque suyo es el Reino de los cielos.—

4Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.—

5Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.—

6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos.—

7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.—

8Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.—

9Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.—

10Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque suyo es el Reino de los cielos.—

11Bienaventurados seréis cuando os injurien y persigan y digan todo mal contra vosotros, mintiendo, por causa mía.

12Alegraos y regocijaos, porque es grande vuestra recompensa en los cielos. Pues así persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

13FUNCIÓN DE LOS DISCÍPULOS (Lc 11,33 ss.).— Vosotros sois la sal de la tierra; si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Para nada vale ya, sino para que, arrojada fuera, sea pisada por los hombres.

14Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada en la cima de un monte, no puede ocultarse.

15Ni encienden una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelabro, y alumbra a todos los que están en la casa.

16Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas y glorifiquen a vuestro Padre celestial.

17CRISTO Y LA LEY.— No penséis que vine a abolir la Ley ni los Profetas; no vine a aboliría, sino a perfeccionarla.

18Porque os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley hasta que todo se cumpla.

19Así que quien violare uno de esos mandatos mínimos y enseñare así a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos. Pero el que los cumpliere y enseñare, éste será grande en el Reino de los cielos.

20Porque os digo: si vuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos.

21QUINTO PRECEPTO.— Oísteis que se dijo a los antiguos: No matarás; y el que matare será reo de juicio.

22Pero Yo os digo que todo el que se irrita contra su hermano, reo será de juicio; el que dijere a su hermano “racá”, reo será ante el Sanedrín, y el que le dijere “necio”, será reo de la gehenna de fuego.

23Si, pues, llevas tu ofrenda al altar, y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,

24deja allí tu ofrenda delante del altar, y ve primero a reconciliarte con tu hermano; y luego vuelve y presenta tu ofrenda.

25Ponte a buenas con tu adversario pronto, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel.

26Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.

27SEXTO PRECEPTO.— Oísteis que se dijo: No adulterarás.

28Mas yo os digo que todo el que mira a una mujer para desearla, ya adulteró con ello su corazón.

29Si, pues, tu ojo derecho te escandaliza, arráncalo y arrójalo de ti; porque te conviene perder uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno.

30Y si tu mano derecha te escandaliza. córtala y arrójala de ti; porque te conviene perder uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo vaya al infierno.

31DIVORCIO.— También se dijo: El que despidiere a su mujer, déle libelo de repudio.

32Pero yo os digo: todo el que despide a su mujer— excepto en caso de concubinato —la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una repudiada, comete adulterio.

33SEGUNDO PRECEPTO.— También oísteis que se dijo a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos.

34Pero yo os digo que no juréis en modo alguno: ni por el cielo, porque es trono de Dios;

35ni por la tierra, porque es escabel de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey;

36ni por tu cabeza jurarás, porque ni un cabello puedes volver blanco o negro.

37Sea vuestra palabra: sí, sí; no, no. Lo que pasa de esto, del mal viene.

38PENA DE TALIÓN (Lc 6,29).— Oísteis que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.

39Pero yo os digo que no resistáis al mal; antes, a quien te abofetea en tu mejilla derecha, preséntale también la otra;

41y al que te obligare a ir cargado una milla, anda con él dos.

42Da a quien te pida; y no vuelvas la espalda al que desea que le prestes.

43AMOR A LOS ENEMIGOS (Lc 6,27-31).— Oísteis que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.

44Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen;

45para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre buenos y malos, y llover sobre justos e injustos.

46Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa merecéis? ¿No hacen eso mismo también los publícanos?

47Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen eso mismo los gentiles?

48Vosotros, pues, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto.

49y al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto;

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