Lucas 21
Nuevo Testamento CEBIHA ›1ÓBOLO DE LA VIUDA (Mc 12, 41).— Levantando la vista vió a los ricos que echaban sus ofrendas en el tesoro.
2Vio también a una viuda pobre que echaba dos centavos,
3y dijo: Os aseguro que esta pobre viuda echó más que todos los otros,
4porque todos ésos echaron de lo sobrante a las ofrendas de Dios; pero ésta echó de su indigencia todo lo que tenía para vivir.
5FIN DE JERUSALÉN Y DEL MUNDO (Mt 24, 1; Mc 13, 1).— Como algunos dijeran del Templo que le adornaban hermosas piedras y exvotos, dijo:
6Eso que veis, vendrán días en que no quedará piedra sobre piedra sin destruir.
7Y le preguntaron: Maestro, ¿cuándo será esto, y cuál la señal de que estas cosas van a suceder?
8Él contestó: Cuidad que no os engañen; porque muchos tomarán mi nombre, diciendo: soy yo, y: el tiempo llegó. No los sigáis.
9Y cuando oigáis hablar de guerras y de revueltas, no os aterréis; que es preciso que suceda antes esto; pero no viene el fin en seguida.
10Y continuó diciendo: Se levantarán naciones contra naciones, y reino contra reino,
11y habrá grandes temblores de tierra y hambre en diversos lugares, y peste, espantos y grandes señales del cielo.
12Pero antes de todo esto, pondrán sus manos en vosotros, y os perseguirán y os llevarán a las sinagogas y a las cárceles, y os harán comparecer ante los reyes y los gobernadores a causa de mi nombre.
13Esto os servirá para dar testimonio.
14No os inquietéis por la defensa.
15Que yo os daré un lenguaje y una sabiduría, que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios.
16Seréis entregados incluso por padres y por hermanos y parientes y amigos; y matarán algunos de vosotros.
17Y seréis odiados de todos por mi causa.
18Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá.
19Salvaréis vuestras almas con vuestra paciencia.
20Cuando viereis a Jerusalén rodeada de ejércitos, entended que se aproxima su desolación.
21Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; los que dentro de ella, aléjense; y los que en el campo, no entren en ella.
22Porque son días de venganza, para cumplirse todo lo que está escrito.
23¡Ay de las que estén encinta y criando en esos días! Porque habrá gran tribulación sobre la tierra y cólera contra este pueblo.
24Caerán al filo de la espada e irán cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que se cumplan los tiempos de las naciones.
25Y habrá señales en el sol, en la luna y en los astros, y en la tierra angustia de las naciones, perplejas por el estruendo del mar y de las olas;
26expirando de terror y de ansiedad los hombres por lo que sobreviene al mundo; pues las potencias del cielo se bambolearán.
27Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y majestad.
28En comenzando a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque vuestra redención se avecina.
29Y les dijo una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles;
30cuando veis que brotan, conocéis por ello que está próximo el verano;
31así también vosotros, cuando veáis realizarse estas cosas, sabed que el Reino de Dios está cerca.
32Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo esto suceda.
33El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
34Cuidad de que vuestros corazones no se emboten por la crápula, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, y caiga de improviso sobre vosotros este día,
35como lazo; porque vendrá sobre todos los habitantes de la tierra.
36Velad, pues, en todo tiempo, orando para que podáis libraros de todo lo que ha de venir, y comparecer delante del Hijo del hombre.
37Durante el día enseñaba en el Templo; por la noche salía a pasarla al raso en el monte del Olivar.
38Y todo el pueblo madrugaba para venir al Templo a oírle.