Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Juan 20

Nuevo Testamento CEBIHA

1TRIUNFO – EL SEPULCRO VACÍO (Mt 28, 1; Mc 16, 1; Lc 24, 1).— El primer día de la semana, María Magdalena va muy temprano, en la oscuridad aún, al sepulcro, y ve la piedra removida del sepulcro.

2Entonces va corriendo a Simón Pedro y al otro discípulo, al que amaba Jesús, y les dice: Se han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.

3Salieron Pedro y el otro discípulo e iban al sepulcro.

4Corrían los dos juntos; y el otro discípulo corrió más que Pedro, y llegó antes al sepulcro,

5y, agachándose, vio los lienzos tirados, pero no entró.

6Seguidamente llegó Simón Pedro, y entró en el sepulcro; y vio los lienzos tirados,

7y el sudario que estuvo sobre su cabeza, no tirado con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.

8Entró entonces el otro discípulo que había llegado antes al sepulcro, y vio, y creyó;

9pues no habían entendido aún la Escritura, que debía Él resucitar de entre los muertos.

10Entonces los discípulos volvieron a su casa.

11APARICIÓN A MARÍA MAGDALENA (Mc 16, 9; Lc 24, 10).— Pero María se quedó fuera junto al sepulcro llorando; mientras lloraba, se agachó hacia el sepulcro,

12y vio dos ángeles con vestiduras blancas, sentados, uno a la cabecera, y otro a los pies, donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.

13Y le dicen ellos: Mujer, ¿por qué lloras? Díceles: Porque quitaron a mi Señor y no sé dónde le han puesto.

14Dijo esto, y se volvió atrás, y ve a Jesús allí de pie; pero no sabía que era Jesús.

15Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, creyendo que era el hortelano, le dice: Señor, si te lo has llevado tú, dime dónde lo has puesto, y yo lo tomaré.

16Dícele Jesús: ¡María! Vuelta ella, le dijo en hebreo: ¡Rabbuní!, es decir Maestro,

17Dícele Jesús: Suéltame, que aún no he subido al Padre; mas ve a mis hermanos y diles que subo al Padre mío y Padre vuestro.

18Fue María Magdalena a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y le había hablado así.

19APARICIONES EN EL CENÁCULO (Mc 16, 14; Lc 24, 36).— A la tarde de aquel día, el primero de la semana, y cerradas las puertas, donde estaban los discípulos, por miedo a los judíos, llegó Jesús, se puso en medio, y les dijo: Paz a vosotros.

20Así diciendo, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de gozo, viendo al Señor.

21Y les volvió a decir: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así os envío yo.

22Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

23A quienes perdonareis los pecados, les serán perdonados; a quienes los retuviereis, les serán retenidos.

24Pero Tomás, uno de los Doce, el llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.

25Y le decían los otros discípulos: Hemos visto al Señor. Mas él les dijo: Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en lugar de los clavos y la mano en su costado, no creeré.

26Ocho días después, estaban nuevamente allí dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llega Jesús, cerradas las puertas, y se puso en medio, y les dijo: Paz a vosotros.

27Luego dice a Tomás: Trae tu dedo aquí, y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente.

28Contestó Tomás: ¡Señor mío y Dios mío!

29Dícele Jesús: ¿Has creído porque has visto? Dichosos los que creyeron sin haber visto.

30Otros muchos milagros hizo Jesús en presencia de sus discípulos, que no están escritos en este libro.

31Y éstos han sido escritos, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

WhatsApp