Salmos 1
Biblia Serafín de Ausejo ›1Dichoso el hombre que no sigue el consejo del impío, ni en el camino del errado se detiene, ni en la reunión de los malvados toma asiento,
2sino que en la ley divina se complace y sobre ella medita, día y noche.
3Es como árbol plantado en los arroyos, que da el fruto a su tiempo y sus hojas no se secan: en todo lo que hace tiene éxito.
4No así son los impíos, sino como la paja que se lleva el viento.
5Por eso no podrán ni el impío sostenerse en el juicio ni en la asamblea de los justos el errado,
6pues conoce el Señor el camino del justo, mientras va a la perdición la senda del impío.