Jeremías 37
Biblia de Nuestro Pueblo ›1El profeta y el rey21,1-7 Sedecías, hijo de Josías, sucedió en el trono a Jeconías, hijo de Joaquín, a quien había nombrado rey de Judá Nabucodonosor, rey de Babilonia.
2Ni él ni sus ministros ni los terratenientes escucharon las palabras que dijo el Señor por medio de Jeremías, profeta.
3El rey Sedecías envió a Yehucal, hijo de Selamías, y a Sofonías, hijo de Maasías, sacerdote, para que dijeran al profeta Jeremías: Reza por nosotros al Señor, nuestro Dios.
4Por entonces Jeremías podía moverse libremente entre el pueblo: aún no lo habían metido en la cárcel.
5El ejército del faraón había salido de Egipto, y cuando los caldeos que sitiaban Jerusalén oyeron la noticia, levantaron el cerco de la ciudad.
6Entonces el Señor dirigió la palabra a Jeremías:
7-Así dice el Señor, Dios de Israel: Esto dirás al rey de Judá, que te ha enviado a consultarme. Mira, el ejército del faraón, que ha salido en auxilio de ustedes, se volverá a su tierra de Egipto.
8Y los caldeos volverán a atacar esta ciudad, la conquistarán y la incendiarán.
9Así dice el Señor: No se hagan ilusiones pensando que los caldeos levantarán el cerco, porque no se marcharán.
10Aunque derrotaran al ejército caldeo que los ataca, de manera que no quedasen más que soldados heridos, se levantaría cada uno en su tienda y prenderían fuego a esta ciudad.
11Cuando el ejército caldeo levantó el cerco de Jerusalén, por miedo al ejército egipcio,
12intentó Jeremías salir de Jerusalén hacia el territorio de Benjamín, para repartirse una herencia con los suyos.
13Al llegar a la Puerta de Benjamín estaba allí el capitán de la guardia, Yirayas, hijo de Selamías, hijo de Ananías, quien detuvo al profeta Jeremías, diciendo:-¿Conque te pasas a los caldeos?
14Respondió Jeremías:-Mentira. No me paso a los caldeos. Pero Yirayas no le creyó, sino que lo detuvo y lo llevó a los dignatarios.
15Los dignatarios se irritaron contra Jeremías, lo hicieron azotar y lo encarcelaron en casa de Jonatán, el escribano -que habían convertido en cárcel-.
16Así entró Jeremías en el calabozo del sótano, y allí pasó mucho tiempo.
17El rey Sedecías lo hizo traer y le preguntó en secreto en su palacio:-¿Tienes algún oráculo del Señor?Respondió Jeremías:-Sí. Serás entregado en manos del rey de Babilonia.
18Y añadió Jeremías al rey Sedecías:-¿Qué delito he cometido contra ti o tus ministros o contra este pueblo para que me encierren en la cárcel?
19¿Dónde están ahora sus profetas esos que les profetizaban: No vendrá contra ustedes el rey de Babilonia ni invadirá el territorio?
20Ahora escúchame, majestad. Acepta mi súplica, no me conduzcas a casa de Jonatán, el escribano, no sea que muera allí.
21Entonces el rey Sedecías ordenó que custodiasen a Jeremías en el patio de la guardia y que le diesen un pan al día -de la Calle de Panaderos-, mientras hubiese pan en la ciudad. Y Jeremías se quedó en el patio de la guardia.