Isaías 38
Biblia de Nuestro Pueblo ›1Enfermedad y sanación de Ezequías2 Re 20,1-11 En aquel tiempo, Ezequías cayó enfermo de muerte. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a visitarlo y le dijo:-Así dice el Señor: Haz testamento, porque vas a morir sin remedio.
2Entonces, Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor:
3-Señor, ten presente que he procedido de acuerdo contigo, con corazón sincero e íntegro, y que he hecho lo que te agrada.Y lloró con largo llanto.
4El Señor dirigió la palabra a Isaías:
5-Ve y dile a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de tu padre David: He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas. Mira, añado a tus días otros quince años.
6Los libraré de las manos del rey de Asiria, a ti y a esta ciudad, y la protegeré.
7Isaías ordenó:-Que traigan un ungüento de higos y lo apliquen a la herida para que se sane.
8Ezequías dijo:-¿Cuál es la señal de que subiré a la casa del Señor?
9Respondió:-Ésta es la señal del Señor, de que cumplirá el Señor la palabra dada:
10En el reloj de sol de Ajaz haré que la sombra retroceda los diez grados que ha avanzado.Y desanduvo el sol en el reloj los diez grados que había avanzado.
11Cántico de EzequíasSal 30; 88 Cántico de Ezequías, rey de Judá, cuando enfermó y sanó de la enfermedad:
12-Yo pensé: En lo mejor de mis días,tengo que marcharhacia las puertas del abismo;me privan del resto de mis años.
13Yo pensé: Ya no veré más al Señoren la tierra de los vivos,ya no miraré a los hombresentre los habitantes del mundo.
14Levantan y enrollan mi moradacomo tienda de pastores.Como un tejedor enrollaba yo mi vida,y me cortan la trama.Día y noche me estabas acabando,
15sollozo hasta el amanecer.Me quiebras los huesos como un león,día y noche me estás acabando.
16Como una golondrina estoy piando,gimo como una paloma.Mis ojos mirando al cielose consumen:¡Señor, que me oprimen,sal fiador por mí!
17¿Qué le diré y qué pensarési él es quien lo hace?Huye de mí el sueñopor la amargura de mi alma.
18Los que Dios protege, viven,y entre ellos vivirá mi espíritu:me has sanado,me has hecho revivir.
19La amargura se me volvió pazcuando detuviste mi vidaante la tumba vacíay volviste la espaldaa todos mis pecados.
20El abismo no te da gracias,ni la muerte te alaba,ni esperan en tu fidelidadlos que bajan a la fosa.
21Los vivos, los vivos sonquienes te dan gracias:como yo ahora.El padre enseña a sus hijostu fidelidad.
22Sálvame, Señor,y tocaremos nuestras arpastodos nuestros díasen la casa del Señor.