Salmos 2
Biblia Latinoamericana (1972) ›1Los dos reinos.- ᴺ Esta lucha entre los reyes de la tierra y el Elegido de Dios es un anuncio del libro del Apocalipsis. Dios ha venido a los hombres: Su presencia es un desafío a los que quisieran ser señores del mundo; no habrá paz duradera en esta tierra. ¹ ↠ ¿Para qué meten ruido las naciones y los pueblos meditan vanos planes? [ Psa 2:1 ] Jesús resucitado es el Señor, y a lo largo de la historia él obliga a ceder a todo lo que se opone al plan de Dios. Los versos 6-9 son como un oráculo de Dios que advierte a todas las naciones que El mismo ha coronado a su rey en Sión, la colina santa de Jerusalén. Y les exige a todos los reyes de la tierra que se sometan. Este rey es el Mesías, el {C}Ungido de Dios (nosotros decimos “el Cristo”). Pero su causa es la de los innumerables pobres que, a través del mundo, aguardan que se les haga justicia. Los {C}reyes de la tierra, los {C}grandes jefes no son sólo los dirigentes que persiguen, sino todos los que ejercen poder sobre los espíritus, los que manejan la opinión pública de las masas, y al lado de ellos, las mafias, los poderes ocultos. Dios los enfrenta y a su lado está el Elegido victorioso al que llama aquí Hijo. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ▪ ᵒᵏ
2² ↠ Se sublevan los reyes de la tierra, y sus fuerzas unen los soberanos en contra del Señor y de su Ungido.
3³ ↠ «¡Vamos, dicen, rompamos sus cadenas y su yugo quebremos!»
4⁴ ↠ El que se sienta en los cielos se sonríe, el Señor se burla de ellos.
5⁵ ↠ Luego les habla con enojo y su furor los amedrenta:
6⁶ ↠ «Yo soy quien ha consagrado a mi rey en Sión, mi monte santo.»
7⁷ ↠ Voy a comunicar el decreto del Señor: El me ha dicho: «Tú eres hijo mío, yo te he engendrado hoy.
8⁸ ↠ Pídeme y serán tu herencia las naciones, tu propiedad, los confines de la tierra.
9⁹ ↠ Las regirás con un cetro de hierro y quebrarás como cántaro de arcilla.»
10¹⁰ ↠ Pues bien, reyes, entiendan, recapaciten, jueces de la tierra.
11¹¹ ↠ Sirvan con temor al Señor, besen, temblando, sus pies;
12¹² ↠ no sea que se enoje y perezcan, pues su cólera estalla en un momento. ¡Felices los que en él se refugian! {1}