Mateo 20
Biblia Latinoamericana (1972) ›1LOS TRABAJADORES DE LA VIÑA ᴺ [ Mt 20:1 ] ᶜᶠ * Mt 19:30 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ¹ ↠ Aprendan algo del Reino de los Cielos. Un propietario salió de madrugada a contratar trabajadores para su viña. [ Mt 20:1 ] Notemos que solamente a los primeros se les determina un sueldo. Es un signo más de que los primeros son los judíos a los que Dios trae la salvación en cumplimiento de un contrato (su alianza con ellos), mientras que los otros son pueblos paganos a los que la salvación llega como don gratuito, ni prometido, ni esperado (Rom 15:8-9). {C} Salió a contratar trabajadores. Salió como había salido el Sembrador (13:1), como había salido Jesús (Mc 1:38) para traer la salvación a los hombres. {C} Los consideras igual que a nosotros (12). Posiblemente los obreros de la última hora figuraban originariamente a los pobres, seguidores de Jesús. La sociedad religiosa no les había dado la oportunidad de despertar y de participar en el trabajo de Dios, Los ambientes cómodos, pues, no deben escandalizarse si Jesús demuestra tanto aprecio a los pequeños y a los pecadores, olvidando a los justos. Tampoco deberán escandalizarse si Dios algún día les da a éstos los primeros puestos. Ellos, que desde la primera hora han conocido la Ley y se sintieron obligados a cumplirla, podrían ser pagados últimos. Este parece haber sido el sentido original de la parábola, pero visiblemente Mateo la refiere a otra situación, la de los pueblos paganos que entran a la Iglesia, y nosotros debemos referirla a las masas sin evangelizar que rodean iglesias sin ambición. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ [ Mt 20:1 ] Muchos se sorprenden con esta parábola. Les parece injusto que se dé lo mismo a todos, sin tomar en cuenta sus obras y sus sacrificios. Bien es cierto que Jesús quiso desconcertarnos y sacarnos de la mente que tengamos méritos el que Dios debe premiar. Pero también conviene mirar más de cerca la parábola, pues Jesús establece una comparación, no entre varios trabajadores, sino entre diversos grupos de trabajadores. Cada grupo puede representar un pueblo o una clase social y, mientras unos recibieron la Palabra de Dios hace muchos siglos, otros recién llegan a la fe. A lo largo de la historia, Dios llama a los diversos pueblos a que vengan a trabajar a su viña. Para empezar llamó a Abraham y le encargó, a él y a sus descendientes, su obra en el mundo. Más tarde, en tiempo de Moisés, mucha gente se juntó a su grupo para salir de Egipto, y lo mismo sucedió en los siglos siguientes. Los antiguos reivindican constantemente su derecho a ser tratados mejor que los demás, pero la viña no les ha sido encargada en forma exclusiva. Después, con la venida de Cristo, el Evangelio fue llevado a otros pueblos, hasta entonces paganos. Entraron en la Iglesia y formaron la cristiandad. También ellos pensaron que el Reino de Dios y la Iglesia eran cosa suya. El rey de España se llamaba el rey muy católico, y mucha gente consideraba que los indios entrarían en el Reino de Dios al mismo tiempo que se sometían al rey de España. Hasta nuestros días no han faltado las familias que se extrañan cuando la Iglesia critica sus privilegios y ya no les concede los primeros asientos en el templo. Dicen que la Iglesia los traiciona, porque siempre han pensado que la Iglesia era suya. En la parábola todos son puestos en pie de igualdad y reciben el mismo {C}denario, la moneda de plata del sueldo diario. ¡Que se alegren por haber sido llamados a trabajar cuando estaban desocupados! ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ▪ ᵒᵏ
2[ Mt 20:2 ] ᶜᶠ Mt 21:28 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ² ↠ Se puso de acuerdo con ellos para pagarles una moneda de plata al día, y los envió a su viña.
3³ ↠ Salió de nuevo hacia las nueve de la mañana, y al ver en la plaza a otros que estaban desocupados,
4⁴ ↠ les dijo: «Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo.» Y fueron a trabajar.
5⁵ ↠ Salió otra vez al mediodía, y luego a las tres de la tarde, e hizo lo mismo.
6⁶ ↠ Ya era la última hora del día, la undécima, cuando salió otra vez y vio a otros que estaban allí parados. Les preguntó: «¿Por qué se han quedado todo el día sin hacer nada?»
7⁷ ↠ Contestaron ellos: «Porque nadie nos ha contratado.» Y les dijo: «Vayan también ustedes a trabajar en mi viña.»
8[ Mt 20:8 ] ᶜᶠ Lev 19:13; ᶜᶠ Dt 24:14 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ⁸ ↠ Al anochecer, dijo el dueño de la viña a su mayordomo: «Llama a los trabajadores y págales su jornal, empezando por los últimos y terminando por los primeros.»
9⁹ ↠ Vinieron los que habían ido a trabajar a última hora, y cada uno recibió un denario (una moneda de plata).
10¹⁰ ↠ Cuando llegó el turno a los primeros, pensaron que iban a recibir más, pero también recibieron cada uno un denario.
11¹¹ ↠ Por eso, mientras se les pagaba, protestaban contra el propietario.
12¹² ↠ Decían: «Estos últimos apenas trabajaron una hora, y los consideras igual que a nosotros, que hemos aguantado el día entero y soportado lo más pesado del calor.»
13¹³ ↠ El dueño contestó a uno de ellos: «Amigo, yo no he sido injusto contigo. ¿No acordamos en un denario al día?
14¹⁴ ↠ Toma lo que te corresponde y márchate. Yo quiero dar al último lo mismo que a ti.
15¹⁵ ↠ ¿No tengo derecho a llevar mis cosas de la manera que quiero? ¿O será porque soy generoso y tú envidioso?»
16[ Mt 20:16 ] ᶜᶠ * Mt 19:16; ᶜᶠ * Mc 10:17; ᶜᶠ * Lc 18:18; ᶜᶠ Mt 19:30 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ¹⁶ ↠ Así sucederá: los últimos serán primeros, y los primeros serán últimos.»
17TERCER ANUNCIO DE LA PASIÓN ᴺ [ Mt 20:17 ] ᶜᶠ * Mc 10:32; ᶜᶠ * Lc 18:31 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ¹⁷ ↠ Mientras iban subiendo a Jerusalén, Jesús tomó aparte a los Doce y les dijo por el camino:
18¹⁸ ↠ «Ya estamos subiendo a Jerusalén; el Hijo del Hombre va a ser entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la Ley, que lo condenarán a muerte.
19[ Mt 20:19 ] ᶜᶠ Mt 16:21; ᶜᶠ Mt 17:12; ᶜᶠ Lc 9:22; ᶜᶠ Lc 24:7; ᶜᶠ 1Cor 15:4 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ¹⁹ ↠ Ellos lo entregarán a los extranjeros, que se burlarán de él, lo azotarán y lo crucificarán. Pero resucitará al tercer día.»
20LA MADRE DE SANTIAGO Y JUAN PIDE LOS PRIMEROS PUESTOS ᴺ [ Mt 20:20 ] ᶜᶠ * Mc 10:35; ᶜᶠ * Lc 22:24; ᶜᶠ * Mt 23:11; ᶜᶠ * Mc 9:35; ᶜᶠ * Lc 12:50 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁰ ↠ Entonces la madre de Santiago y Juan se acercó con sus hijos a Jesús y se arrodilló para pedirle un favor. [ Mt 20:2 ] Ver comentario en Mc 10,35. Comparar Mt 20,30 y Mc 10,46. ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ▪ ᵒᵏ
21[ Mt 20:21 ] ᶜᶠ Lc 22:30 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²¹ ↠ Jesús le dijo: «¿Qué quieres?» Y ella respondió: «Aquí tienes a mis dos hijos. Asegúrame que, cuando estés en tu reino, se sentarán uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
22[ Mt 20:22 ] ᶜᶠ Mt 26:39; ᶜᶠ Jn 18:11 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²² ↠ Jesús dijo a los hermanos: «No saben lo que piden. ¿Pueden ustedes beber la copa que yo tengo que beber?» Ellos respondieron: «Podemos.»
23²³ ↠ Jesús replicó: «Ustedes sí beberán mi copa, pero no me corresponde a mí el concederles que se sienten a mi derecha o a mi izquierda. Eso será para quienes el Padre lo haya dispuesto.»
24²⁴ ↠ Los otros diez se enojaron con los dos hermanos al oír esto.
25[ Mt 20:25 ] ᶜᶠ * Mc 10:42; ᶜᶠ * Lc 22:24; ᶜᶠ * Mt 19:28; ᶜᶠ * Mc 9:35; ᶜᶠ * Lc 9:48 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁵ ↠ Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de las naciones actúan como dictadores y los que ocupan cargos abusan de su autoridad.
26[ Mt 20:26 ] ᶜᶠ * Mt 18:1; ᶜᶠ * Mc 9:33; ᶜᶠ * Mc 10:43; ᶜᶠ * Lc 9:46; ᶜᶠ * Lc 22:26; ᶜᶠ * Mt 10:40; ᶜᶠ * Mc 10:15; ᶜᶠ * Lc 14:11; ᶜᶠ * Lc 18:14; ᶜᶠ * Mc 9:38; ᶜᶠ * Lc 9:49; ᶜᶠ * Mt 10:42; ᶜᶠ * Lc 11:23; ᶜᶠ * Mt 23:1 ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁶ ↠ Pero no será así entre ustedes. Al contrario, el que de ustedes quiera ser grande, que se haga el servidor de ustedes,
27²⁷ ↠ _vy si alguno de ustedes quiere ser el primero entre ustedes, que se haga el esclavo de todos.
28[ Mt 20:28 ] ᶜᶠ Mt 26:28; ᶜᶠ Flp 2:7; ᶜᶠ 1Tim 2:6; ᶜᶠ Rom 5:6 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁸ ↠ Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por una muchedumbre.» [ Mt 20:28 ] {N} LA REDENCIÓN {C} Rescatar, reparar, liberar, rescate: esas palabras cuya diferencia no siempre vemos acompañan las imágenes y las ideas que ordinariamente nos formamos sobre la Redención. Tras las palabras del Nuevo Testamento que traducimos por {C} rescatar puede ser conveniente distinguir cuatro palabras hebreas del Antiguo Testamento que no han sido siempre traducidas por las mismas palabras griegas. En primer lugar tenemos el verbo {C} rescatar. Ese rescate es una adquisición, pero lo que se adquiere es un bien que la mayoría de las veces perteneció a la familia y que esta recupera. La palabra rescate sed encuentra más veces en el pequeño libro de Rut que en todo el resto de la Biblia. En el Nuevo Testamento podría traducírselo con más frecuencia por el verbo liberar: Rom 8:23; Ef 1:7; Col 1:14; Ga 3:13; 4:5. En Hb 9:15 y Ti 2:14 es único término que conviene es rescatar. También está la palabra {C} adquisición. Cuando la Biblia recuerda la elección que hizo Dios de un pueblo que le pertenece, habla a veces de una adquisición para indicar que Dios se hace el dueño y el propietario de Israel y que nadie en adelante podría quitárselo. Se encontrará ese sentido en 2P 2:1 para designar a los que había sido llamado a formar parte del pueblo de Dios. En Ap 14:3 y 4 son los 144.000 elegidos y vírgenes del cerro Sión los que han sido adquiridos (o tomados) entre los demás seres humanos. En cambio, en el presente texto de Mateo y en el texto paralelo de Mc 10:45, y luego en 1Tm 2:6, la palabra que traducimos por {C} rescate debe ser entendida como el sacrificio de expiación que se debía pagar por una falta cometida. Aquí, en Mateo, Jesús se refiere al Servidor de Dios del libro de Isaías que ofrece su vida para reparar las faltas de su pueblo (Is 52:13-53:12). Es el único lugar del Evangelio donde Jesús da ese sentido a su muerte, pero los Hechos nos muestran que los predicadores del Evangelio gustaban usar la profecía de Isaías para proclamar a Jesús-Mesías. A partir de ahí, seguramente, desarrollaron las tres afirmaciones que leemos en varios lugares de la predicación apostólica: Jesús murió por nuestros pecados; murió para que se perdonen los pecados; se hizo víctima por nuestros pecados. Esa idea de un sacrificio por nuestros pecados puede sorprendernos en la medida en que instintivamente tratamos de eludir nuestra responsabilidad en ese desorden universal que es el pecado; reconozcamos además que nos sentimos humillados por el solo hecho de que otro tenga que pagar por nosotros. Pero nuestra molestia proviene de que ese rescate ha sido a menudo comentado de manera muy sorprendente. Mientras los textos bíblicos que hablan de rescate, tomados en su conjunto, insisten más en el aspecto de liberación que en el aspecto de pago, algunos han entendido que la muerte de Jesús fue un pago que hizo al demonio para aflojar su dominio sobre la humanidad. Otros hablan de ofensas hechas a Dios que exigían una reparación y que quedaron saldadas con los sufrimientos y el sacrificio de Cristo. Es muy cierto que Jesús murió por nuestros pecados, pero la Redención va mucho más lejos que el pago de una serie de deudas. Hay una ordenamiento del mundo, así como hay un ordenamiento del hombre que supera nuestras perspectivas a corto plazo. Era necesario que todo culminara en un equilibrio perfecto para que todo pudiera volver a Dios. Jesús tenía por misión asegurar ese regreso de un mundo enajenado, y el pecado era el mayor dato de nuestra enajenación. La unidad del universo y de los hijos de Dios dispersos solo podía realizarse en una reconciliación que sería también una reconciliación con Dios después de la falta original -la de los espíritus tutores y rectores de la creación. La muerte voluntaria de Jesús era el recomposición, en sentido figurado, de tal quiebra. De ahí a asegurar que Jesús en el momento de morir tuvo ante sus ojos todas nuestras faltas individuales, es algo totalmente ajeno; pero todas nuestras faltas forman parte del pasivo y ninguna de nuestras "rebeliones" (Is 53:5 y 1Jn 3:4) podía olvidarse así no más. Los que en el pasado entendieron ese texto de Pablo como la afirmación de un pecado mayor efectivamente cometido por el primer hombre, no dejaron de ver en la muerte de Jesús la reparación de ese pecado tan misterioso. Muchas veces los artistas han pintado al pie de la cruz un cráneo que sería el de Adán. Sin embargo los evangelios no están interesados ni en ese pecado ni en ese pecador: ver el comentario sobre le Pecado Original en Gn 3. Hasta aquí nos hemos quedado en una visión intelectual y moral de la Redención, pero debemos ir más lejos. Cuando los apóstoles comentan el sacrificio de Jesús muerto por nuestros pecados, muerto por nuestra liberación (Rom 3:25; 4:25; 5:6-11; 2Co 5:20-21 y 1P 2:21-25) no pretenden principalmente explicar sino que más bien quieren forzar nuestra admiración frente a la grandeza del amor divino. Generosidad en primer lugar de Dios Padre (Rom 8:3; Jn 3:16; 1Jn 4:10-11); pero luego reconocimiento y aplastamiento en la humildad ante el sacrificio voluntario del Hijo (Rom 5:7-11). Y de ahí viene su entrega total a la persona de Jesús (Gal 2:19-20). Se ha dicho que nadie ha sido tan amado como lo ha sido, lo es y lo será Jesús, y este es otro aspecto de la Redención. Si creemos que el sacrificio de Cristo salva a la humanidad entera (1Jn 2:2), así como también que este mismo Hijo-Verbo ilumina toda conciencia humana (Jn 1:9), es también un hecho que la inmensa mayoría de los pueblos no han sabido nada de eso. Pero a partir del momento en que Dios se elige un pueblo al que se revela y al que revela su plan de salvación (Is 54:13; Jer 31:34; Ef 3:5), toda una parte de la Redención se efectuará a través de las relaciones mutuas entre Dios y ese pueblo elegido (Is 62:1-5; So 3:17). Los que fueron llamados vieron el amor de Dios y creyeron (1Jn 4:16). Y así queda abierta para Dios la posibilidad de efectuar con ellos una experiencia única, la del amor recíproco en la claridad. Esa es la razón por la cual Jesús quiere - y esa es una de sus mayores motivaciones- que su sacrificio purifique (Ef 5:26) y santifique (1 Co 6:11) a los que ha adquirido (Hch 20:28) o va a adquirir para Dios (Ap 5:9-10; 14:3). Se consagra por ellos (Jn 17:19; Hb 10:14). Y por su parte, la contemplación de los rebajamientos y del amor del Hijo les sugerirá todas las locuras del amor, lo mismo que constituirá en la eternidad la admiración de las potencias celestiales (1P 1:12). ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. ʳᶠˣ ᵒᵏ
29[ Mt 20:29 ] ᶜᶠ * Mc 10:46; ᶜᶠ * Lc 18:35; ᶜᶠ * Lc 9:48; ᶜᶠ * Mt 9:27 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ²⁹ ↠ Al salir de Jericó, les iba siguiendo una gran multitud de gente.
30[ Mt 20:30 ] ᶜᶠ Mt 9:27; ᶜᶠ Mt 15:22 ⇄ ᶠᵑ BLA+72 Biblia Latinoamericana + ®1972. † ³⁰ ↠ En algún momento, dos ciegos estaban sentados a la orilla del camino, y al enterarse de que pasaba Jesús, comenzaron a gritar: «¡Señor, hijo de David, ten compasión de nosotros!»
31³¹ ↠ La gente les decía que se callaran, pero ellos gritaban aún más fuerte: «¡Señor, hijo de David, ten compasión de nosotros!»
32³² ↠ Jesús se detuvo, los llamó y les preguntó: «¿Qué quieren que haga por ustedes?»
33³³ ↠ Ellos dijeron: «Señor, que se abran nuestros ojos.»
34³⁴ ↠ Jesús sintió compasión y les tocó los ojos. Y al momento recobraron la vista y lo siguieron.