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Salmos 9

Biblia Latinoamericana

1Que mi alma alabe al Señor y proclame todas sus maravillas...

2En ti me alegraré y me regocijaré, y cantaré a tu Nombre, oh Altísimo.

3Porque mis enemigos retroceden, tropiezan y perecen ante ti.

4Te has sentado en tu trono cual juez justo y has reinvindicado mi causa y mis derechos.

5Has abatido a las naciones, has hecho perecer a los malvados y has borrado su nombre para siempre.

6Los enemigos fueron aniquilados, arruinados sin remedio; sus ciudades fueron devastadas, perdido su recuerdo.

7Pero el Señor reina para siempre y establece su trono para el juicio.

8Gobernará la tierra con justicia y juzgará con rectitud a las naciones.

9El Señor es un bastión para el oprimido, un refugio para los tiempos de angustia.

10Que en ti confíen los que veneran tu nombre, porque no abandonas, Señor, a los que te buscan.

11Canten al Señor, que mora en Sión, y publiquen entre los pueblos sus hazañas.

12Pues pide cuentas por la sangre vertida, se acuerda de los oprimidos y no olvida su clamor.

13Ten compasión de mí, Señor, mira cómo me afligen los que me odian. Sácame de las puertas de la muerte,

14para que proclame tus maravillas, en las puertas de la hija de Sión, feliz y agradecido por tu salvación.

15En la fosa que cavaron se han hundido los paganos y su pie quedó atrapado en la trampa que escondieron.

16El Señor se ha manifestado, ha dictado su sentencia, y el pecador quedó atrapado en la obra de sus manos.

17Que vuelvan al abismo los malvados, todos los paganos que olvidan al Señor.

18Porque no será olvidado el pobre para siempre ni será en vano la esperanza del humilde.

19¡Levántate, Señor, que el hombre no triunfe, y sean en tu presencia juzgadas las naciones!

20Infúndeles terror, oh Señor, que sepan los paganos que sólo son hombres.

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