Salmos 48
Biblia Latinoamericana ›1Grande es el Señor y muy digno de alabanzas, en la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo,
2de hermosa altivez, alegría de toda la tierra. ¡Monte Sión, morada divina, ciudad del Gran Rey!
3Dentro de sus torreones está Dios, se ha revelado como su baluarte.
4Los reyes se habían unido, y juntos avanzaban, hasta que la vieron…
5y quedaron pasmados; presos de pánico, se dieron a la fuga.
6Allí mismo los agarró un temblor, un escalofrío como de mujer en parto;
7así es como el viento del oriente estrella a los navíos de Tarsis.
8Tal como lo oímos, así lo vimos en la ciudad del Señor Sabaot, en la ciudad de nuestro Dios: él la ha asentado para siempre.
9Oh Dios, recordamos tus favores en los patios de tu Templo;
10que iguale, oh Dios, tu alabanza a tu nombre, y alcance los confines de la tierra.
11Impone tu diestra tu justicia; se alegra el monte Sión; los pueblos de Judá saltan de gozo al presenciar tus juicios.
12Recorran Sión y den la vuelta, cuenten sus torres
13y contemplen sus defensas; recorran uno a uno sus palacios y digan a las nuevas generaciones:
14¡así es nuestro Dios! Nuestro Dios por los siglos de los siglos, él nos conducirá.