Salmos 39
Sagrada Biblia Straubinger ›1¹ ↣ PSalmo (39). ʱᵇʲˢ * Oración en tiempo de aflicción. ʱᵇʲˢ * Al maestro de coro, a Iditún. Salmo de David.} (2) Yo me dije: «Atenderé a mis caminos, para no pecar con mi lengua; pondré un freno a mi boca mientras el impío esté frente a mí.» ↣ᵑ [*1.] ⇠ ᶰ Iditún, jefe de coro, contemporáneo de David, uno de los músicos del Santuario (I Paralipómenos 23:1; II Paralipómenos 5:12), tal vez el mismo que Etán (I Paralipómenos 15:17).⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
2² (3) Y quedé silencioso, mudo; calle aún el bien; pero mi dolor se exasperaba. ↣ᵑ [*2.] ⇠ ᶰ Sobre esta sabiduría de ver en todo los designios de Dios y callarse aunque prospere el enemigo, véase Salmo 36:7 s. y nota. San Ambrosio lo aplica al silencio de Jesús ante sus jueces y traidores movidos por Satanás (Mateo 26:63; Marcos 14:61; Juan 19:9; Salmo 37:14 y nota).⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
3³ (4) El corazón ardía en mi pecho; cuando reflexionaba, el fuego se encendía; entonces solté mi lengua diciendo: ↣ᵑ [*3.] ⇠ ᶰ ¡Aun el bien! Muchas veces el silencio tiene un valor supremo y ninguna elocuencia puede aventajarlo. Tal vez no está en ese momento a nuestro alcance «le mot qu'il fallait dire», mostrándonos así que Dios no nos mueve a hablar (cf. Mateo 10:19), sin duda por la inutilidad e inconveniencia de dar «el pan a los perros o las perlas a los cerdos» (Mateo 7:6). Cf. Salmo 18:1 y nota.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
4⁴ (5) «Hazme saber, Yahvé, cuál es mi fin, y cuál el número de mis días, para que entienda cuan caduco soy. ↣ᵑ [*4.] ⇠ ᶰ Suele citarse esto como elogio de la meditación que enciende el amor. La idea es muy exacta, pero el sentido aquí es más bien de dolor (Cardenal Gomá). Es en efecto esa desesperación que nos invade, no sólo cuando somos personalmente víctimas de la injusticia (porque entonces quizá es más fácil perdonar sabiendo que tal es la obligación fundamental que nos impone el Sermón de la Montaña ⇠ ͭᶯᶰ [cf. Mateo 7:2 y nota nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
5⁵ (6) Tú diste a mis días un largo de pocos palmos, y mi vida es como nada ante Ti. Un mero soplo es todo hombre. ↣ᵑ [*5.] ⇠ ᶰ Cf. Salmos 9a, 21; 89:12 y nota. Mudo frente a la iniquidad de los hombres, el salmista estalla en un desahogo frente a Dios, semejante al del Salmo 31:4 s. Con Él no necesitamos usar de esa prudencia de la serpiente, sino, al contrario, se nos permite y se nos manda tener la sencillez de la paloma (Mateo 10:16). Véase II Corintios 5:13 y nota sobre ese desahogo sin límites que podemos disfrutar a solas con nuestro Padre divino, como un niñito que aún no conoce la vergüenza en brazos de su madre (Isaías 66:13 y nota). ¿Qué nos importa ser débiles y aun sucios, feos, antipáticos, si sabemos que Él nos ama lo mismo? No habría un suicida más si se le hiciese conocer cómo es el corazón de Dios.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
6⁶ (7) Como una sombra, pasa el mortal, y vanamente se inquieta; atesora, y no sabe quién recogerá.» ᶠᵗ
7⁷ (8) Así pues ¿qué espero yo ahora, Señor? Toda mi esperanza está en Ti. ↣ᵑ [*7.] ⇠ ᶰ Es el destino de los avaros: trabajar toda la vida y no saber para quién ni por qué. Cf. Salmo 48:11; Eclesiastés 4:7 ss.; Eclesiástico 11:20; Lucas 12:20; I Timoteo 6:17 ss.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
8⁸ (9) Sálvame Tú de todas mis iniquidades; no me entregues al escarnio del necio. ᶠᵗ
9⁹ (10) Enmudezco y no abro más mi boca; porque todo lo haces Tú. ᶠᵗ
10¹⁰ (11) Sólo aparta de mí tu azote, pues ante el poder de tu mano desfallezco. ↣ᵑ [*10.] ⇠ ᶰ Es decir, ya vuelvo a mi silencio (versículo 3; cf. 5. 37:14-s.), porque eres Tú quien todo la gobierna y sabes mejor que yo lo que me conviene. Bellísima prueba del amor (cf. Salmo 118:102; Mateo 26:39).⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
11¹¹ (12) Tú castigas al hombre por su culpa; destruyes, como la polilla, lo que él más aprecia. En verdad, todo hombre no es más que un soplo. ᶠᵗ
12¹² (13) Escucha, Yahvé, mi ruego, presta oído a mis clamores, no te hagas sordo a mis lágrimas; porque frente a Ti yo soy un peregrino, un transeúnte, como fueron todos mis padres. ↣ᵑ [*12.] ⇠ ᶰ Plausiblemente opinan varios autores que aquí se trata, como en Génesis 3. de la caída del hombre en general, a causa de la culpa de Adán, que lo ha reducido a un estado sumamente miserable (cf. Sabiduría 2:24 y nota; Denz. 174 ss.) del cual sólo la Redención de Cristo puede sacar, mediante un nuevo nacimiento sobrenatural, a los que creen en ella (Juan 1:12 s.; 3:3). No se trata, pues, de cada hombre individualmente, pues en tal caso no es ésta la regla, como lo pretendían los amigos de Job, sino que Dios suele esperar al pecador con indecible longanimidad y misericordia (cf. Sabiduría 11:24 ss. y notas), porque su justicia no es de este mundo, según lo vemos en los Salmos 36:48:72:93, etc.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
13¹³ (14) Deja de castigarme para que respire, antes que parta y ya no esté. ↣ᵑ [*13.] ⇠ ᶰ Al revés de lo que hace el mundo, el salmista no se recomienda por sus méritos o abolengo sino por su miseria (cf. Salmo 50:5 s. y notas) y la de sus padres, pobres peregrinos en este destierro. Cf. I Pedro 2:11; Hebreos 11:13-16. Notemos la lección de humildad que a este respecto nos da el salmista. El amor al propio padre y madre es la primera regla de la caridad y también de la justicia en el sentido equitativo, pues en el orden natural les debemos cuanto somos, y también porque son para nosotros verdaderos representantes de Dios, de donde les viene la inmensa autoridad que tienen sobre los hijos, como nos lo muestra la divina Escritura en la época de los patriarcas. Pero es muy distinto el caso de los antepasados como solían invocarlos los fariseos ante Jesús, y también los mundanos de todos los tiempos, con orgullo de raza, de patria, de familia (cf. I Timoteo 1:4). Para reducir a su justo límite lo que debemos a esos antepasados, basta pensar que el primero de ellos, el fundador de la estirpe, se entregó a Satanás con toda su descendencia (véase Salmo 39:13; Sabiduría 2:24 y notas). Gracias a nuestro padre Adán nacemos de derecho propiedad del diablo y sólo nuestro Salvador Jesucristo pudo otorgarnos el nuevo nacimiento en el bautismo, mediante la fe, que necesitamos para salir de ese dominio, cuyos lazos nos persiguen hasta el fin de esta vida. ¿Podrá alguien con esto sentirse orgulloso de su nacimiento e invocar como ilustre tan humillante ascendencia? Cf. Salmo 78:8.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢