Salmos 115
Sagrada Biblia Straubinger ›1¹ ↣ PSalmo b (115). ʱᵇʲˢ * Israel alabe a su Dios. ʱᵇʲˢ * No a nosotros, Yahvé, no a nosotros, sino a tu Nombre da la gloria por tu misericordia y tu fidelidad. ↣ᵑ [*1 s.] ⇠ ᶰ Salmo independiente del anterior (cf. Salmo 113 a, 1 y nota). «En el momento en que este Salmo fue compuesto, Israel se hallaba en un estado de depresión, probablemente algún tiempo después del retorno de Babilonia, en la época de Ageo y de Zacarías (hacia 520 a. C.) o en la de Malaquías (hacia 450). De semejante situación de Israel, las naciones gentiles concluían que Yahvé su Dios abandonaba a su pueblo o era impotente para socorrerlo, y decían (versículo 2) ¿dónde está su Dios y qué hace?» (Calès). Cf. Salmo 78:10 y nota. De ahí que Israel suplicase por su restauración mesiánica y definitiva, como en la oración de Eclesiástico 36, no para gloria del pueblo mismo, sino para que los profetas resulten fieles en lo que prometieron (Eclesiástico 36:17-18; Romanos 15:8), para gloria de Dios. Tal es el sentido del versículo 1: No a nosotros la gloria, sino a Ti. Palabras profundas son éstas que la liturgia recoge y que encierran en todo sentido una enseñanza fundamental: Dios nos lo da todo, pero el honor ha de ser todo para Él (Salmos 105:8; 148:13 y notas; Ester 3:2; 13:14; I Timoteo 1:17; Judas 25), y todo el mérito de nuestra salvación, para su Hijo Jesucristo (Apocalipsis 5:9 y 13). En esta materia hemos de cuidarnos mucho, y más aún cuando la Religión es mirada como un prestigio, porque es muy propio del hombre emprender actos de culto más que por el deseo de alabar a Dios, por el honor o conveniencia humanos, ya sean personales o familiares, políticos, patrióticos, etc. (Mateo 6:1 ss.; Lucas 6:22 y 26; Juan 5:44). La santidad de Dios es demasiado sagrada para ponerla al servicio de cualquier móvil, por bueno que pueda ser humanamente, si no es encaminado a la glorificación de Su Nombre, de la cual Él es sumamente celoso (Isaías 42:8; 48:11), y ello se explica, pues de lo contrario Él serviría de pretexto como a los fariseos y escribas a quienes Jesús dijo que buscaban recibir homenajes (Lucas 11:43; Mateo 23:5) en los primeros cargos (ibíd. 6), o ser llamados maestros (ibíd. 7-8) y andar con largas vestiduras saludados por todo el pueblo (Lucas 20:45), o ejercer dominio sobre los demás (Lucas 22:26; I Pedro 5:3; III Juan 9). Véase el ejemplo de Cristo en Filipenses 2:7 s. y nota. Por tu misericordia y tu fidelidad. Dios nos enseña aquí cómo esa gloria suya consiste en la ostentación de su bondad (cf. Efesios 1:6 y la oración de la Misa del domingo X de Pentecostés). Y es Él mismo quien hace que nuestra dicha consista en alabar esa bondad. Cf. Salmo 91:2 y nota.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
2² Por qué habrían de decir los gentiles: «¿Dónde está el Dios de éstos?» ᶠᵗ
3³ El Dios nuestro está en el cielo; Él hace todo cuanto quiere. ↣ᵑ [*3.] ⇠ ᶰ Él hace todo cuanto quiere: ¡Qué gran luz para el conocimiento de Dios! Porque no sólo hace cuanto quiere por tener la fuerza omnipotente, sino también por su libertad soberana y omnímoda. Así como nadie podría oponérsele con un ejército, nadie puede tampoco plantearle especiosas razones de orden moral. Todo lo que Él hace está bien por el solo hecho de que es Él quien lo hace. El bien no es regla subsistente por sí misma —como tienden a creer algunos filósofos— y a la cual debemos someternos todos incluso Dios. El bien es bien sólo en cuanto es voluntad de Dios, porque Él es la fuente única de todo bien, de modo que todo cuanto Él manda o pudiese mandar, por más sorprendente que fuese para nuestro modo de ver (cf. Isaías 55:8 s.) siempre sería santísimo, sólo por ser voluntad suya. Así el sacrificio de Abrahán, el despojo del oro egipcio por Israel, el homicidio de Fineés, la matanza de los amalecitas, el odio de David contra los enemigos de Dios, y tantas otras cosas de la Biblia, sólo escandalizan a las almas de poca fe, porque no han comprendido que el bien está, en que Dios haga cuanto quiere. ¡Ay de quien quiera ponerle reglas a Él! Cf. Salmo 147:9 y nota y la preciosa observación de San Bernardo en la nota a Mateo 19:16 siguientes.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
4⁴ Los ídolos de aquéllos son plata y oro, hechura de mano de hombre: ↣ᵑ [*4 ss.] ⇠ ᶰ Célebre descripción sarcástica de los ídolos que no saben nada. Cf. Salmo 105:19 y nota; Sabiduría 13:11 ss.; Isaías 44:9 ss.; Jeremías 10:3: Bar. capítulo 6; Hababuc 2:19, etc.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
5⁵ tienen boca, pero no hablan; tienen ojos, mas no ven; ᶠᵗ
6⁶ tienen orejas y no oyen; tienen narices y no huelen; ᶠᵗ
7⁷ tienen manos y no palpan, tienen pies y no andan; y de su garganta no sale voz. ᶠᵗ
8⁸ Semejantes a ellos serán quienes los hacen, quienquiera confía en ellos. ᶠᵗ
9⁹ La casa de Israel confía en Yahvé; Él es su auxilio y su escudo. ᶠᵗ
10¹⁰ La casa de Aarón confía en Yahvé; Él es su auxilio y su escudo. ↣ᵑ [*10 ss.] ⇠ ᶰ Se espera aquí lo que se da por realizado en Salmo 117:2-4. «La casa de Aarón»: Los sacerdotes (cf. Salmo 109:4 y nota). En todo este pasaje se pone, como característica de los amigos de Dios, la confianza en Él (cf. Salmo 32:22 y nota). Y Él responde con mil bendiciones: versículos 12 ss., así como castigó a Israel por no haber confiado en su amor paternal (Sofonías 3:2).⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
11¹¹ Los temerosos de Yahvé confían en Yahvé; Él es su auxilio y su escudo. ᶠᵗ
12¹² Yahvé se acuerda de nosotros y nos bendecirá: bendecirá a la casa de Israel, bendecirá a la casa de Aarón. ↣ᵑ [*12 ss.] ⇠ ᶰ Nos bendecirá, etc.: Como observa Calès, «compuesto para el culto inicial del segundo Templo, para los repatriados de Babilonia que estaban deprimidos por las dificultades de la reinstalación en Palestina, preocupados por ser tan pocos para ello y casi descorazonados al comparar las tristes realidades presentes con los magníficos cuadros del futuro que hacían presentir los profetas, el Salmo levanta los ánimos y hace esperar que las bendiciones están próximas». Cf. Salmo 84:1 y nota.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
13¹³ Bendecirá a los que temen a Yahvé, tanto a pequeños como a grandes. ᶠᵗ
14¹⁴ Yahvé os multiplicará a vosotros y a vuestros hijos. ᶠᵗ
15¹⁵ Sois benditos del Señor que hizo el cielo y la tierra. ᶠᵗ
16¹⁶ El cielo es cielo de Yahvé; mas dio la tierra a los hijos de los hombres. ↣ᵑ [*16.] ⇠ ᶰ El cielo es cielo de Yahvé: Los LXX, la Peschitto y San Jerónimo leyeron «los cielos de los cielos» (son de Yahvé). La Vulgata dice: el cielo del cielo (cf. Salmo 112:4 ss. y nota). Según la concepción antigua, éste era el cielo superior, llamado empíreo o tercero (II Corintios 12:2), habitación de Dios, bajo el cual se suponía el cielo etéreo o segundo, en que se mueven los astros, y luego la atmósfera, que era el cielo inferior o aéreo, o firmamento.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
17¹⁷ Los muertos no alaban a Yahvé, ninguno de los que bajan al sepulcro. ↣ᵑ [*17.] ⇠ ᶰ Los muertos: Véase Salmos 6:6; 87:11-13 y notas; Isaías 38:18 ss.; Baruc 2. 17; Eclesiástico 14:17, etc. Semejantes a los muertos son los ídolos de que antes ha hablado, porque ni ven, ni oyen, etc., y semejantes a éstos son los que creen en ellos (versículo 8). Es notable que estas mismas expresiones, tomadas de Isaías 6:9 s., hayan sido aplicadas por el Señor Jesús a la ceguera de los que lo escuchaban sin entender (Mateo 13:14 s.; Lucas 8:10; Juan 12:39 s.) y que San Pablo haga lo propio en Romanos 11:8 y finalmente en Hechos 28:26 ss., cuando les anuncia en definitiva el paso de la salud a los gentiles.⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
18¹⁸ Nosotros, en cambio, bendecimos a Yah, desde ahora y para siempre. ᶠᵗ