Hebreos 5
Sagrada Biblia Straubinger ›1MISIÓN DEL SUMO SACERDOTE. ¹ ⇢ Todo Sumo Sacerdote tomado de entre los hombres es constituido en bien de los hombres, en lo concerniente a Dios, para que ofrezca dones y sacrificios por los pecados, ↣ᵑ [*1.] ⇠ ᶰ Requisitos indispensables en el Sumo Sacerdote deben ser la compasión hacia el prójimo y la vocación de Dios. Cristo es el supremo modelo de ambas. Cf. I Tim. 1:16. Pontífice significa el que hace puente, esto es, el mediador entre Dios y los hombres. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
2² capaz de ser compasivo con los ignorantes y extraviados, ya que también él está rodeado de flaqueza; ᶠᵗ
3³ y a causa de ella debe sacrificar por los pecados propios lo mismo que por los del pueblo. ᶠᵗ
4⁴ Y nadie se toma este honor sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. ↣ᵑ [*4.] ⇠ ᶰ Aarón, el primer Sumo Sacerdote a quien eligió Dios mismo. Cf. Ex. 28:1; II Par. 26:18; S. 104:26. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
5CRISTO, SACERDOTE SEGÚN EL ORDEN DE MELQUISEDEC. ⁵ ⇢ Así Cristo no se exaltó a Sí mismo en hacerse Sumo Sacerdote, sino Aquel que le dijo: «Mi Hijo eres Tú, hoy te he engendrado». ↣ᵑ [*5.] ⇠ ᶰ «La idea dominante, dice Pirot, es, junto a la perfección personal, la del poder de salvación que le viene desde entonces en calidad de Pontífice según el orden de Melquisedec, es decir, de Pontífice perfecto» (S. 2:7; 109:4). Claro está que el término personal sólo ha de referirse aquí a la Humanidad santísima de Jesús, ya que la Persona divina del Verbo no podía perfeccionarse. Así lo añade a continuación el mismo autor refutando a disidentes que ponían en duda la divinidad de la Persona de Jesús: «No en cuanto Dios se instruye y se perfecciona Jesús por el sufrimiento, sino en cuanto hombre, venido para salvar a los hombres». Cf. 1:5 y nota. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
6⁶ Así como dice cambien en otro lugar: «Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec». ↣ᵑ [*6.] ⇠ ᶰ Melquisedec, sacerdote y rey de Jerusalén, tipo de Jesucristo (cap. 7). Cf. S. 109:4. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
7⁷ El cual (Cristo) en los días de su carne, con grande clamor y lágrimas, ofreció ruegos y suplicas a Aquel que era poderoso para salvarle de la muerte; y habiendo obtenido ser librado del temor, ↣ᵑ [*7.] ⇠ ᶰ Para salvarle de la muerte: No se trata de oraciones por otros, pues «en este pasaje el Apóstol quiere mostrar que Cristo compartió nuestras debilidades» (Pirot). Cf. Mat. 26:39 ss.; Marc. 14:35 s.; Luc. 22:42 ss.; S. 68:21 y nota. Entonces obtuvo ser librado del temor (así S. Ambrosio y muchos modernos) y se hizo, como Él quería, instrumento de propiciación para que el Padre se demostrase justo no obstante haber «disimulado antes los pecados». Véase sobre esto la asombrosa revelación de Rom. 3:21 ss. Así se comprende por qué no fue posible librarlo de la muerte, aunque el Padre le habría mandado, si Jesús hubiese querido, más de doce legiones de ángeles. Cf. Mat. 26:42; Juan 14:31 y notas. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
8⁸ aunque era Hijo, aprendió la paciencia por sus padecimientos ↣ᵑ [*8.] ⇠ ᶰ «El más amado y el más obediente de los hijos se sometió —por evitárnoslo a nosotros— a ese duro camino del castigo, como si Él lo hubiera merecido por desobediencia, o como si su Padre no lo amase y lo tratase rudamente. No falló, empero, el amor del Padre, ni la obediencia del Hijo: fuimos nosotros los que fallamos y el Amor misericordioso lo que triunfó». ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
9⁹ y, una vez perfeccionado, vino a ser causa de sempiterna salud para todos los que le obedecen, ↣ᵑ [*9.] ⇠ ᶰ Perfeccionado: ¿Es posible esto? Tratándose de la Humanidad santísima del Señor, solemos inclinarnos a pensar que su Cuerpo fue como el de Adán antes de la caída. Pero S. Pablo insiste en mostrarnos que no es así. Para poder condolerse de nuestra flaqueza (v. 2 y 4:15) y ser ahora un Pontífice misericordioso (v. 10; 4:16; 6:20; 7:28) tuvo que tener carne mortal, pues vemos que sólo recibió después de resucitado la inmortalidad que le permitió ser hecho Sacerdote para siempre a diferencia de los demás (7:23 — 25) y encumbrado sobre los cielos (7:26) a la diestra del Padre (S. 109:4). Es decir que Jesús, «hecho de mujer» (Gál. 4:4) y descendiente de Adán (Luc. 3:37), fue en todo igual a nosotros salvo en el pecado (4:15), o sea que sin tener pecado heredó y soportó como nosotros las consecuencias del pecado, esto es, la naturaleza sujeta a la muerte, al hambre (Luc. 4:2), al cansancio (Juan 4:6), a la tristeza (Mat. 26:38), al llanto (Luc. 19:41; Juan 11:35), al miedo (v. 7) y aun a la tentación de Mat. 4:1 ss., aunque no al pecado ni a nuestra inclinación al mal; y también a la pérdida de fuerzas físicas, pues que lo hicieron ayudar por el Cireneo (cf. S. 68:21). El poderoso grito que dio al morir (Mat. 27:50), para mostrar que nadie le quitaba la vida sino que Él la entregaba voluntariamente (Juan 10:18; 19:30), fue sin duda milagroso como fue milagrosa la Transfiguración en que Él mostró anticipadamente la gloria que tendrá el día de su Parusía (Marc. 9:1). Vemos que aun resucitado, lo confunde Magdalena con un jardinero (Juan 20:14 s.) y que sólo entró en la gloria cuando el Padre lo sentó a su diestra (cf. Marc. 16:11 y nota), dándole como hombre, es decir, también en su Cuerpo, la gloria que tenía como Verbo de Dios igual al Padre (v. 5; 1:5 y notas; Juan 17:5; S. 2:7; 109:1 y 3 y notas). Esta glorificación es la que Él pidió también para nosotros (Juan 17:21 — 26; cf. Juan 14:2 s. y notas) y que nos dará el día que venga a ser glorificado también aquí (II Tes. 1:10; S. 109:5 ss.) haciéndonos «semejantes al cuerpo de su gloria» (Filip. 3:20 s.). Este conocimiento de Cristo en su Humanidad que «vino a ser causa de sempiterna salud» es lo que nos une a Él con fe y amor sin límites, mostrándonos que Él es el Santo por excelencia de nuestra admiración y devoción, sin ocurrírsenos más ese pensamiento que se oye a veces con apariencias de piedad: «Claro está que Jesús hizo maravillas, pero... era Dios», como diciendo que los ejemplos del Evangelio no son para imitarlos nosotros. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
10¹⁰ siendo constituido por Dios Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec. ↣ᵑ [*10.] ⇠ ᶰ Véase 6:20. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
11ESTADO IMPERFECTO DE LOS HEBREOS. ¹¹ ⇢ Sobre Él tenemos mucho que decir, y difícil de expresar por cuanto se os han embotado los oídos. ↣ᵑ [*11.] ⇠ ᶰ Se os han embotado los oídos: Véase Rom. 11:10; II Cor. 3:14 ss. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
12¹² Debiendo ya ser maestros después de tanto tiempo, tenéis otra vez necesidad de que alguien os enseñe los primeros rudimentos de los oráculos de Dios y habéis venido a necesitar de leche, y no de alimento sólido. ↣ᵑ [*12.] ⇠ ᶰ Reproche análogo a éste de los hebreos hace a los gentiles de Galacia (Gál. 4:9) y de Corinto (I Cor. 3:1). Hay aquí una indiferencia y lentitud espiritual que impide al Apóstol darles, como quisiera, la plenitud del misterio de Cristo (Cf. 1:1; 3:14 y notas). ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
13¹³ Pues todo el que se cría con leche es rudo en la palabra de justicia, como que es niño. ↣ᵑ [*13 s.] ⇠ ᶰ ¡Cuidado con tomar esta ceguera como infancia espiritual! Cf. I Cor. 3:1 ss. y nota. ⇢ᶠᶯᶵ nBJS Biblia Platense ® ⇢ᶠᶯᶵ ⇢
14¹⁴ El alimento sólido, en cambio, es para los hombres hechos, para aquellos que por el uso tienen sus sentidos ejercitados para discernir lo bueno de lo malo. ᶠᵗ