Santiago 2
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Hermanos míos, no mezcléis con la acepción de personas la fe que tenéis en nuestro Señor Jesucristo glorificado * .
2Supongamos que entra en vuestra asamblea * un hombre con un anillo de oro y un vestido espléndido, y que entra también un pobre con un vestido andrajoso;
3y supongamos que, al ver al que lleva el vestido espléndido, le decís: «Siéntate aquí, en un buen sitio», mientras que al pobre le decís: «Quédate ahí de pie», o «Siéntate a mis pies».
4¿No sería esto hacer distinciones entre vosotros y ser jueces con mal criterio?
5Escuchad, hermanos míos queridos: ¿Acaso no ha escogido Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe * y herederos del Reino que prometió a los que le aman?
6¡En cambio vosotros habéis menospreciado al pobre! ¿No son acaso los ricos los que os oprimen y os arrastran a los tribunales?
7¿No son ellos los que blasfeman el hermoso Nombre que ha sido invocado sobre vosotros * ?
8Si cumplís plenamente la Ley regia de la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo , obráis sin duda bien;
9pero si tenéis acepción de personas, cometéis pecado y sois condenados por la Ley como transgresores.
10Porque quien observa toda la Ley, pero falta en un solo precepto, se hace reo de todos.
11Pues el que dijo: No adulteres , dijo también: No mates . Si no adulteras, pero matas, eres transgresor de la Ley.
12Hablad y obrad tal como corresponde a los que han de ser juzgados por la ley que nos hace libres.
13Porque quien no tuvo misericordia será juzgado sin misericordia; la misericordia se siente superior al juicio * .
14¿De qué sirve, hermanos míos, que alguien diga: «Tengo fe», si no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarle la fe?
15Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario,
16y alguno de vosotros les dice: «Id en paz, calentaos y hartaos», pero no les dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve?
17Pues así es también la fe; si no tiene obras, está realmente muerta * .
18Y al contrario, alguno podrá decir * : «¿Tienes tú fe? Pues yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin obras y yo te mostraré por las obras mi fe».
19¿Crees que hay un solo Dios? Estupendo. Pero también los demonios creen, y tiemblan * .
20¿Te enterarás de una vez, insensato, que la fe sin obras es estéril * ?
21Abrahán, nuestro padre * , ¿no alcanzó la justificación por las obras cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar ?
22¿Ves cómo la fe cooperaba con sus obras y, por las obras, la fe alcanzó su perfección * ?
23Así alcanzó pleno cumplimiento la Escritura, cuando dice: Creyó Abrahán en Dios y se le consideró como justicia , y fue llamado amigo de Dios.
24Ya veis cómo el hombre es justificado por las obras, y no por la fe solamente.
25¿No ocurrió lo mismo con Rajab, la prostituta, que quedó justificada por las obras al dar hospedaje a los mensajeros * y hacerles marchar por otro camino?
26Porque así como el cuerpo sin espíritu está muerto, también la fe sin obras está muerta * .