Salmos 5
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Del maestro de coro. Para flautas. Salmo. De David. [[2]] Escucha mi palabra, Yahvé, repara en mi plegaria,
2[[3]] atento a mis gritos de auxilio, rey mío y Dios mío. ¡A ti te suplico,
3[[4]] Yahvé! Por la mañana * escuchas mi voz, por la mañana me preparo para ti * y quedo a la espera.
4[[5]] No eres un Dios que ame el mal, ni es tu huésped el malvado;
5[[6]] no resiste el arrogante tu presencia, detestas a todos los malhechores,
6[[7]] acabas con los mentirosos; al asesino y al hipócrita los aborrece Yahvé.
7[[8]] Pero yo, por lo mucho que nos quieres, me atrevo a entrar en tu Casa, a postrarme ante tu santo Templo, lleno de respeto hacia ti.
8[[9]] Guíame, Yahvé, con tu justicia, responde así a mis adversarios, allana tu camino a mi paso.
9[[10]] Que no hay firmeza en sus palabras, por dentro están llenos de malicia; sepulcro abierto es su garganta, su lengua habla con halagos.
10[[11]] Trátalos, oh Dios, como culpables * , haz que fracasen sus planes; expúlsalos, que están llenos de crímenes, que se han rebelado contra ti.
11[[12]] Se alegrarán los que se acogen a ti, gritarán alborozados por siempre; tú los protegerás, en ti disfrutarán los que aman tu nombre.
12[[13]] Tú bendices al inocente, Yahvé, lo rodea como escudo tu favor.