Salmos 2
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos conspiran en vano?
2Los reyes de la tierra se sublevan, los príncipes a una se alían en contra de Yahvé y su Ungido:
3«Rompamos sus cadenas, sacudámonos sus riendas».
4El que habita en el cielo se ríe, Yahvé se burla de ellos.
5Después les habla irritado, los espanta lleno de cólera:
6«Yo mismo he consagrado a mi rey, en Sión, mi monte santo * ».
7Haré público el decreto de Yahvé * : Él me ha dicho: «Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado.
8Si me lo pides, te daré en herencia las naciones, en propiedad la inmensidad de la tierra;
9los machacarás con cetro de hierro, los pulverizarás como vasija de barro * ».
10Por eso, reyes, pensadlo bien, aprended la lección, gobernantes de la tierra.
11Servid a Yahvé con temor,
12temblando besad sus pies * ; no sea que se irrite y os perdáis, pues su cólera se inflama en un instante. ¡Dichoso quien se acoge a él!