Salmos 19
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1(18) Del maestro de coro. Salmo. De David. [[2]] Los cielos cuentan la gloria de Dios, el firmamento anuncia la obra de sus manos;
2[[3]] el día al día comunica el mensaje, la noche a la noche le pasa la noticia.
3[[4]] Sin hablar y sin palabras, y sin voz que pueda oírse * ,
4[[5]] por toda la tierra resuena su proclama, por los confines del orbe sus palabras. En lo alto, para el sol, plantó una tienda,
5[[6]] y él, como esposo que sale de su alcoba, se recrea, como atleta, corriendo su carrera * .
6[[7]] Tiene su salida en un extremo del cielo, y su órbita alcanza al otro extremo, sin que haya nada que escape a su ardor.
7[[8]] La ley de Yahvé es perfecta, hace revivir; el dictamen de Yahvé es veraz, instruye al ingenuo.
8[[9]] Los preceptos de Yahvé son rectos, alegría interior; el mandato de Yahvé es límpido, ilumina los ojos.
9[[10]] El temor de Yahvé es puro, estable por siempre; los juicios del Señor veraces, justos todos ellos,
10[[11]] apetecibles más que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo de panales.
11[[12]] Por eso tu siervo se empapa en ellos, guardarlos trae gran ganancia.
12[[13]] Pero ¿quién se da cuenta de sus yerros? De las faltas ocultas límpiame.
13[[14]] Guarda a tu siervo también del orgullo * , no sea que me domine; entonces seré irreprochable, libre de delito grave.
14[[15]] Acepta con agrado mis palabras, el susurro de mi corazón, sin tregua * ante ti, Yahvé, Roca mía, mi redentor * .