Salmos 123
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1(122) Canción de las subidas. A ti levanto mis ojos, tú que habitas en el cielo.
2Lo mismo que los ojos de los siervos miran a la mano de sus amos, lo mismo que los ojos de la sierva miran a la mano de su señora, nuestros ojos miran a Yahvé, nuestro Dios, esperando que se apiade de nosotros.
3¡Piedad, Yahvé, ten piedad, que estamos hartos de desprecio!
4Estamos por demás saturados del sarcasmo de los satisfechos. (¡Los soberbios merecen el desprecio * !)