Proverbios 24
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1No envidies a los malvados, ni desees estar con ellos,
2pues su mente trama violencias y sus labios hablan de desgracias.
3Con sabiduría se construye una casa, y con inteligencia se consolida;
4con conocimiento se llenan las estancias de objetos valiosos y confortables.
5Más vale sabio que fuerte y hombre de ciencia que poderoso,
6pues la guerra se gana con estrategia y la victoria con muchos consejeros.
7La sabiduría es inalcanzable * para el necio, incapaz de abrir su boca en público.
8Al que trama maldades lo llamarán intrigante.
9La intención del necio es el pecado, la gente detesta al insolente.
10Si te rindes en las dificultades, escasa es tu fuerza * .
11Salva a los condenados a muerte, libra a los conducidos al suplicio * .
12Pues, aunque digas que no lo sabías, el que juzga los corazones lo comprende, el que vigila tu alma lo sabe * ; y Él paga a cada uno según sus obras.
13Come miel, hijo mío, porque es buena; el panal de miel es dulce al paladar.
14Así será la sabiduría para tu alma; si la encuentras, tendrás futuro y tu esperanza no será defraudada.
15Malvado, no aceches la casa del justo, no destruyas su morada,
16pues el justo cae siete veces y se levanta, pero los malvados se hunden en la desgracia.
17No te alegres de la caída de tu enemigo, ni disfrutes con su tropiezo,
18no sea que Yahvé lo vea y le desagrade, y aparte de él su ira.
19No te exasperes por los perversos, ni tengas envidia de los malvados,
20porque no hay futuro para los perversos y la lámpara de los malvados se apagará.
21Teme, hijo mío, a Yahvé y al rey, no te extralimites con ninguno de los dos,
22porque su castigo será fulminante, y nadie conoce el furor de uno y otro * .
23También esto pertenece a los sabios * : No está bien ser parcial en el juicio * .
24Al que declara inocente al culpable, lo maldicen los pueblos y lo desprecian las naciones;
25pero quienes lo castigan son bien vistos y reciben bendiciones.
26Una respuesta sincera es como un beso en los labios.
27Ordena tus trabajos en la calle y prepáralos en el campo; y después construirás tu casa.
28No declares sin motivo contra tu prójimo * , ni engañes con tus labios.
29No digas: «Le haré lo mismo que él me ha hecho, me las tendrá que pagar.»
30Pasé junto al campo de un perezoso, junto a la viña de un insensato:
31todo estaba lleno de espinos, los cardos cubrían el suelo y la cerca de piedras estaba derruída.
32Al verlo, lo grabé en mi mente; al contemplarlo, aprendí la lección:
33«Un rato de sueño, un rato de siesta, un rato de descanso con los brazos cruzados
34y te llega la pobreza del vagabundo, la penuria del mendigo * .»