Proverbios 18
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1El que vive apartado sigue su capricho y se enfada por cualquier consejo * .
2Al necio no le gusta la prudencia, sino manifestar su opinión.
3Con la maldad viene la vergüenza, y con el insulto, la deshonra.
4Las palabras del hombre son aguas profundas, torrente desbordado, fuente de sabiduría.
5No está bien rehabilitar al malvado y condenar al justo en el juicio.
6Los labios del necio se meten en líos y su boca llama a los golpes.
7La boca del necio es su ruina, los labios, una trampa para su vida.
8Las palabras del deslenguado son golosinas, que bajan hasta el fondo del vientre.
9El perezoso en el trabajo es hermano del que destruye.
10El nombre de Yahvé es fortaleza a la que acude el justo para salvarse.
11La fortuna del rico es su plaza fuerte y la tiene por muralla inexpugnable.
12El orgullo del hombre precede a la ruina, y la humildad a la fama.
13Responder antes de escuchar es necedad y bochorno.
14El ánimo del hombre soporta la enfermedad, ánimo abatido, ¿quién lo levantará?
15Mente experta adquiere saber, oído sabio busca conocimiento.
16El regalo abre paso al hombre y lo lleva hasta la gente importante.
17Parece justo el primero que declara, hasta que llega su adversario y lo desmiente.
18La suerte pone fin a los pleitos y decide entre los poderosos * .
19Hermano ofendido es como plaza fuerte, las disputas, como cerrojos de fortaleza * .
20Con el fruto de la boca se harta el vientre, se sacia del producto de los labios.
21Muerte y vida dependen de la lengua: el que la aprecia comerá su fruto.
22Quien encuentre mujer encuentra la dicha y alcanza el favor de Yahvé.
23El pobre habla suplicando, el rico responde con dureza.
24Hay * compañeros que se pelean, y amigos más unidos que hermanos.