Números 18
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›Guarda este contenido en tu perfil
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1Entonces Yahvé dijo a Aarón: «Tú, tus hijos y la casa de tu padre contigo * , cargaréis con las faltas cometidas contra el santuario. Tú y tus hijos cargaréis con las faltas de vuestro sacerdocio.
2Haz que se acerquen también contigo tus hermanos de la rama de Leví, de la tribu de tu padre. Que sean tus ayudantes y te sirvan a ti y a tus hijos, delante de la Tienda del Testimonio.
3Atenderán a tu ministerio y al de toda la Tienda. Pero que no se acerquen ni a los objetos sagrados ni al altar, para que no muráis ni ellos ni vosotros.
4Serán tus ayudantes, desempeñarán el ministerio en la Tienda del Encuentro, todos los servicios de la Tienda, y ningún laico se acercará a vosotros.
5Vosotros desempeñaréis el ministerio en el santuario y en el altar, y así no vendrá de nuevo la Cólera sobre los israelitas.
6Yo he elegido a vuestros hermanos los levitas, de entre los demás israelitas. Son un don que os hago; son «donados» a Yahvé para prestar servicio en la Tienda del Encuentro.
7Pero tú y tus hijos os ocuparéis de vuestro sacerdocio en todo lo referente al altar y a todo lo de detrás del velo * , y prestaréis vuestro servicio. Os doy vuestro sacerdocio como un servicio gratuito. El laico que se acerque morirá.»
8Dijo Yahvé a Aarón: «Yo te doy el ministerio de lo que se reserva para mí. Todo lo consagrado por los israelitas te lo doy a ti y a tus hijos, como porción tuya, por decreto perpetuo.
9Esto es lo que será tuyo de las cosas sacratísimas apartadas del fuego: todas las ofrendas que me restituyan * los israelitas, como oblación, como sacrificio por el pecado, o como sacrificio de reparación, son sacratísimas: serán para ti y para tus hijos.
10Os alimentaréis de las cosas sacratísimas. Todo varón las podrá comer. Las considerarás como cosa sagrada.
11También te pertenecerá la ofrenda reservada de todo lo que los israelitas entreguen como ofrenda de balanceo; te lo doy a ti, a tus hijos y a tus hijas por decreto perpetuo. Cualquiera que esté puro en tu casa lo podrá comer.
12Todo lo mejor del aceite y la flor del mosto y del trigo, las primicias que ofrezcan a Yahvé, te las doy a ti.
13Los primeros productos que lleven a Yahvé, de todo lo que produzca su tierra, serán para ti. Todo el que esté puro en tu casa lo podrá comer.
14Cuanto caiga bajo el anatema en Israel, será para ti.
15Todo primogénito de cualquier especie, hombre o animal, que se presente a Yahvé será para ti. Pero harás rescatar al primogénito del hombre y al primogénito de animal impuro.
16Los harás rescatar al mes de nacidos, según tu valoración, por cinco siclos de plata, siclos del santuario, que son de veinte óbolos.
17Pero no rescatarás al primogénito de vaca, o de oveja, o de cabra: es sagrado. Derramarás su sangre sobre el altar y dejarás que arda su grasa como manjar abrasado de calmante aroma para Yahvé.
18Su carne será para ti, así como el pecho del rito del balanceo y la pierna derecha.
19Todo lo reservado de las cosas sagradas que los israelitas reservan a Yahvé, te lo doy a ti y a tus hijos e hijas, por decreto perpetuo. Alianza de sal es ésta, para siempre, delante de Yahvé, para ti y tu descendencia.»
20Yahvé dijo a Aarón: «Tú no tendrás heredad ninguna en su tierra; no habrá porción para ti entre ellos. Yo soy tu porción y tu heredad entre los israelitas.
21Doy en herencia a los hijos de Leví todos los diezmos de Israel, a cambio del servicio que prestan en la Tienda del Encuentro.
22Los israelitas no se volverán a acercar a la Tienda del Encuentro: cargarían con un pecado y morirían.
23Será Leví el que preste servicio en la Tienda del Encuentro: ellos cargarán con sus faltas. Es decreto perpetuo para vuestros descendientes: no tendrán heredad entre los israelitas,
24porque yo les doy en herencia a los levitas los diezmos que los israelitas reservan para Yahvé. Por eso les he dicho que no tendrán heredad entre los israelitas.»
25Dijo Yahvé a Moisés:
26«Habla así a los levitas: Cuando percibáis de los israelitas el diezmo que yo recibo de ellos y os doy en herencia, reservaréis de él la parte de Yahvé: el diezmo del diezmo.
27Vuestra ofrenda reservada equivaldrá a la del trigo tomado de la era y el mosto del lagar.
28Así también vosotros reservaréis previamente la reserva de Yahvé de todos los diezmos que percibáis de los israelitas. Se lo daréis como ofrenda reservada de Yahvé al sacerdote Aarón.
29De todos los dones que recibáis, reservaréis la parte de Yahvé: lo mejor de todo lo consagrado.
30Les * dirás: Una vez que hayáis reservado lo mejor, que equivale para los levitas al producto de la era y al producto del lagar,
31lo podréis comer, en cualquier lugar, vosotros y vuestras familias: es vuestro salario por vuestro servicio en la Tienda del Encuentro.
32No tendréis que cargar por ello con ningún pecado, pues antes habéis reservado lo mejor: así no profanaréis las cosas consagradas por los israelitas y no moriréis.»