Mateo 24
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Salió Jesús del Templo y, mientras caminaba, se le acercaron sus discípulos para mostrarle las construcciones del Templo.
2Pero él les respondió: «¿Veis todo esto? Pues os aseguro que no quedará aquí piedra sobre piedra, ni una que no sea derruida.»
3Estando luego sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él en privado sus discípulos, y le dijeron: «Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será el signo de tu venida * y del fin del mundo * .»
4Jesús les respondió: «Mirad que no os engañe nadie,
5pues vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: ‘Yo soy el Cristo * ’, y engañarán a muchos.
6Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras, pero no os alarméis. Es necesario que eso suceda, pero no es todavía el fin.
7Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre * y terremotos * .
8Todo esto será el comienzo de los dolores del alumbramiento * .
9«Entonces os entregarán a los torturadores y os matarán, y seréis odiados de todos los paganos por causa de mi nombre.
10Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente.
11Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos.
12Y al ir creciendo gradualmente la maldad, la caridad de muchos se enfriará.
13Pero el que persevere hasta el fin se salvará * .
14«Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero * , para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin * .
15«Cuando veáis, pues, el ídolo abominable , anunciado por el profeta Daniel, erigido en el Lugar Santo * (el que lea, que comprenda),
16entonces que huyan a los montes los que estén en Judea;
17el que esté en el terrado, que no baje a recoger las cosas de su casa;
18y el que esté en el campo, que no regrese en busca de su manto.
19¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días!
20Orad para que vuestra huida no suceda en invierno ni en día de sábado.
21Porque habrá entonces una gran tribulación, como no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente , ni volverá a haberla * .
22Y si aquellos días no se acortasen, no se salvaría nadie; pero, en atención a los elegidos * , se acortarán aquellos días.
23«Entonces, si alguno os dice: ‘Mirad, el Cristo está aquí o allí’, no lo creáis.
24Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes signos y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos.
25¡Mirad que os lo he predicho!
26«Así que si os dicen: ‘Está en el desierto’, no salgáis; ‘Está dentro de la casa’, no lo creáis.
27Porque como el relámpago sale por oriente y brilla hasta occidente, así será la venida del Hijo del hombre * .
28Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres * .
29«Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, y las fuerzas de los cielos serán sacudidas * .
30Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre * ; y entonces se golpearán el pecho todas las razas de la tierra, que verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y gloria * .
31Él enviará a sus ángeles con sonora trompeta * , y reunirán de los cuatro vientos a sus elegidos, desde un extremo de los cielos hasta el otro * .
32«De la higuera aprended esta parábola: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca.
33Así también vosotros, cuando veáis todo esto, sabed que Él * está cerca, a las puertas.
34Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda * .
35El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
36«Mas de aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo * ; sólo el Padre.
37«Como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.
38Porque, del mismo modo que en los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca,
39y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrastró a todos, así será también la venida del Hijo del hombre.
40Entonces, estarán dos en el campo: uno será tomado, y el otro dejado;
41habrá dos mujeres moliendo en el molino: una será tomada, y la otra dejada.
42«Velad, pues, porque no sabéis qué día * vendrá vuestro Señor.
43Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le abriesen un boquete en su casa.
44Por eso, también vosotros estad preparados, porque, cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.
45«¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo?
46Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así.
47Os aseguro que lo pondrá al frente de toda su hacienda.
48Pero si el mal siervo aquel dice para sus adentros: ‘Mi señor tarda’,
49y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos,
50volverá el señor de aquel siervo el día más inesperado y en el momento más imprevisto,
51lo separará * y le señalará su suerte entre los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.