Mateo 15
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Se acercaron entonces a Jesús algunos fariseos y escribas venidos de Jerusalén, que le dijeron:
2«¿Por qué tus discípulos transgreden la tradición de los antepasados * ? Pues no se lavan las manos a la hora de comer * .»
3Él les respondió: «Y vosotros, ¿por qué transgredís el mandamiento de Dios por vuestra tradición?
4Porque Dios dijo: Honra * a tu padre y a tu madre , y: El que maldiga a su padre o a su madre, sea castigado con la muerte .
5Pero vosotros decís que el que diga a su padre o a su madre ‘Lo que de mí podrías recibir como ayuda es ofrenda * ’,
6no tiene por qué honrar a su padre y a su madre * . Así, con vuestra tradición, habéis anulado la palabra de Dios.
7¡Hipócritas! Bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo:
8Este pueblo me honra con los labios , pero su corazón está lejos de mí .
9En vano me rinden culto , pues enseñan doctrinas que son preceptos de hombres.»
10Luego llamó a la gente y les dijo: «Oíd y entended.
11No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; lo que realmente contamina al hombre es lo que sale de la boca.»
12Entonces se acercaron los discípulos y le dijeron: «¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oír tu palabra?»
13Él les respondió: «Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz.
14Dejadlos: son ciegos y guías de ciegos. Y si un ciego guía a otro ciego, los dos caerán en el hoyo.»
15Tomando Pedro la palabra, le pidió: «Explícanos la parábola.»
16Él dijo: «¿También vosotros seguís careciendo de inteligencia?
17¿No comprendéis que todo lo que entra en la boca pasa al vientre y luego se echa al excusado?
18En cambio, lo que sale de la boca viene de dentro del corazón, y eso es lo que realmente contamina al hombre.
19Porque del corazón salen las intenciones malas: asesinatos, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios, injurias.
20Eso es lo que contamina al hombre; que el comer sin lavarse las manos no contamina al hombre.»
21Jesús salió de allí y se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón.
22En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio * , gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.»
23Pero él no le respondió palabra. Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Despídela * , que viene gritando detrás de nosotros.»
24Respondió él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.»
25Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!»
26Él respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos * .»
27«Sí, Señor —repuso ella—. Pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.»
28Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.» Y desde aquel momento quedó curada su hija.
29Pasando de allí, Jesús vino junto al mar de Galilea; subió al monte y se sentó allí.
30Entonces se le acercó mucha gente trayendo consigo cojos, lisiados, ciegos, mudos y otros muchos; los pusieron a sus pies, y él los curó.
31De suerte que la gente quedó maravillada al ver que los mudos hablaban, los lisiados quedaban curados * , los cojos caminaban y los ciegos veían. Y alabaron al Dios de Israel.
32Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque hace ya tres días que están aquí conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.»
33Le dijeron los discípulos: «¿Cómo hacernos en un lugar inhóspito con pan suficiente para saciar a una multitud tan grande?»
34Les preguntó Jesús: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos le respondieron: «Siete, y unos pocos pececillos.»
35Entonces mandó a la gente recostarse en el suelo.
36Tomó luego los siete panes y los peces y, dando gracias, los partió y se los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.
37Comieron todos y se saciaron. Y recogieron de los trozos sobrantes siete espuertas llenas.
38Los que habían comido eran cuatro mil hombres, sin contar mujeres y niños.
39A continuación, despidió a la muchedumbre, subió a la barca y se dirigió al territorio de Magadán.