Biblia
Entrar Crear cuenta

Esquema de color

Tamaño de letra

Lucas 2

Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009)

1Por aquel entonces se publicó un edicto de César Augusto * , por el que se ordenaba que se empadronase todo el mundo.

2Este primer empadronamiento * tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Siria.

3Todos fueron a empadronarse, cada cual a su ciudad.

4También José subió desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, por ser él de la casa y familia de David,

5para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.

6Mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento

7y dio a luz a su hijo primogénito * . Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el albergue * .

8Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.

9Se les presentó el ángel del Señor; la gloria del Señor los envolvió en su luz y se llenaron de temor.

10El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:

11os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor * .

12Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

13De pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo:

14«Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace * .»

15Cuando los ángeles los dejaron y se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido, eso que el Señor nos ha manifestado.»

16Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

17Al verlo, contaron lo que les habían dicho acerca de aquel niño;

18y todos cuantos lo oían se maravillaban de lo que los pastores les decían.

19María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su interior.

20Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios * por todo lo que habían oído y visto, tal como se les había anunciado.

21Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le puso el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.

22Cuando se cumplieron los días en que debían purificarse, según la Ley de Moisés * , llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor,

23como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor ,

24y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones * , conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

25Vivía por entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era una persona justa y piadosa, que esperaba que Dios consolase a Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.

26El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor * .

27Movido por el Espíritu, vino al Templo. Cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él,

28lo tomó en brazos y alabó a Dios diciendo:

29«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz,

30porque han visto mis ojos tu salvación,

31la que has preparado a la vista de todos los pueblos,

32luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel.»

33Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él.

34Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está destinado para caída y elevación de muchos en Israel, y como signo de contradicción * —

35¡a ti misma una espada te atravesará el alma!—, a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones * .»

36Había también una profetisa * , Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada. Casada en su juventud, había vivido siete años con su marido,

37y luego quedó viuda hasta los ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones.

38Presentándose en aquel mismo momento, comenzó a alabar a Dios y a hablar del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén * .

39Así que cumplieron todo lo ordenado por la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su pueblo de Nazaret.

40El niño crecía, se fortalecía y se iba llenando de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él.

41Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.

42Cuando cumplió los doce años, subieron como de costumbre a la fiesta.

43Pasados aquellos días, ellos regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtieran.

44Creyendo que estaría en la caravana, y tras hacer un día de camino, lo buscaron entre los parientes y conocidos.

45Pero, al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

46Al cabo de tres días * , lo encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas.

47Todos cuantos le oían estaban estupefactos, por su inteligencia y sus respuestas.

48Cuando lo vieron, quedaron sorprendidos; su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo te hemos andado buscando, llenos de angustia.»

49Él les dijo: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre * ?»

50Pero ellos no comprendieron la respuesta que les dio.

51Jesús volvió con ellos a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.

52Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

WhatsApp