Jueces 15
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Algún tiempo después, por los días de la siega del trigo, fue Sansón a visitar a su mujer, llevando un cabrito. Al llegar, dijo: «Quiero acostarme con mi mujer, en la alcoba.» Pero el padre de ella no le dejó entrar.
2Le dijo: «Como pensé que ya no la querías, se la di a tu compañero. ¿No vale más su hermana menor? Hazla tuya, en lugar de la otra.»
3Sansón les replicó: «Esta vez soy inocente del daño que pueda hacer a los filisteos.»
4Se fue Sansón, y cazó trescientas zorras; cogió unas teas y, juntando a los animales cola con cola, puso una tea en medio entre las dos colas.
5Prendió fuego a las teas y luego, soltando las zorras por las mieses de los filisteos, incendió las gavillas y el trigo todavía en pie, y hasta las viñas y olivares.
6Los filisteos preguntaron: «¿Quién ha hecho esto?» Les respondieron: «Sansón, el yerno del timnita, porque éste tomó a su mujer y se la dio a su compañero.» Entonces los filisteos subieron y quemaron a aquella mujer y la casa de su padre * .
7Sansón les dijo: «Ya que os portáis así, no he de parar hasta vengarme de vosotros.»
8Y les midió las costillas * , causándoles un gran estrago. Después bajó a la gruta de la roca de Etán y se quedó allí.
9Los filisteos subieron a acampar en Judá e hicieron una incursión por Lejí.
10Los hombres de Judá les dijeron: «¿Por qué habéis subido a atacarnos?» Respondieron: «Hemos subido para amarrar a Sansón, para hacer con él lo que él ha hecho con nosotros.»
11Tres mil hombres de Judá bajaron a la gruta de la roca de Etán y dijeron a Sansón: «¿No sabes que los filisteos nos están dominando? ¿Qué nos has hecho?» Él les respondió: «Les he tratado del mismo modo que me trataron ellos a mí.»
12Ellos le dijeron: «Hemos bajado para amarrarte y entregarte en manos de los filisteos.» Sansón les dijo: «Juradme que no me vais a matar vosotros mismos.»
13Le respondieron: «No; sólo queremos amarrarte y entregarte en sus manos. Pero matarte, no te mataremos.» Lo amarraron, pues, con dos cordeles nuevos y lo sacaron de entre las rocas.
14Cuando llegaba a Lejí y los filisteos corrían a su encuentro, con gritos de triunfo, el espíritu de Yahvé vino sobre él. Entonces los cordeles que sujetaban sus brazos fueron como hilos de lino que se queman al fuego, y las ligaduras se deshicieron entre sus manos.
15Encontró una quijada de asno todavía fresca, alargó la mano, la cogió y mató con ella a mil hombres.
16Sansón dijo entonces: «Con quijada de asno los amontoné * . Con quijada de asno, a mil hombres sacudí.»
17Cuando terminó de hablar, tiró la quijada: por eso se llamó aquel lugar Ramat Lejí * .
18Entonces sintió una sed terrible e invocó así a Yahvé: «Tú has logrado esta gran victoria por mano de tu siervo, ¿y vas a permitir ahora que muera yo de sed y que caiga en manos de los incircuncisos?»
19Entonces Dios hendió la cavidad que hay en Lejí y brotó agua de ella. Sansón bebió, recobró su espíritu y se reanimó. Por eso, a la fuente que existe todavía hoy en Lejí, se le dio el nombre de En Hacoré * .
20Sansón fue juez en Israel en la época de los filisteos por espacio de veinte años.