Judit 13
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Cuando se hizo tarde, sus oficiales se apresuraron a retirarse. Bagoas cerró la tienda por el exterior, después de haber retirado de la presencia de su señor a los que todavía quedaban. Todos se fueron a dormir, aturdidos por el exceso de bebida.
2Sólo quedaron en la tienda Judit y Holofernes, desplomado sobre su lecho y rezumando vino.
3Judit había mandado a su sierva que se quedara fuera de su dormitorio y esperase a que saliera, como los demás días. (En efecto, ella ya había dicho que saldría para hacer su oración, y en este mismo sentido había hablado a Bagoas.)
4Todos se habían retirado; nadie, ni grande ni pequeño, quedó en la alcoba. Judit, puesta de pie junto al lecho, dijo para sus adentros: «¡Oh Señor, Dios omnipotente! Atiende, en esta hora, a la empresa de mis manos, para exaltación de Jerusalén.
5Ha llegado el momento de esforzarse por tu heredad y hacer que mis decisiones sean la ruina de los enemigos que se alzan contra nosotros.»
6Avanzó, después, hasta la columna del lecho que estaba junto a la cabeza de Holofernes, tomó de allí su cimitarra,
7se acercó al lecho, agarró la cabeza de Holofernes por los cabellos y dijo: «¡Dame fortaleza, Dios de Israel, en este momento!»
8Y, con todas sus fuerzas, descargó dos golpes sobre el cuello y le cortó la cabeza.
9Después hizo rodar el tronco fuera del lecho, arrancó las colgaduras de las columnas y, saliendo, entregó la cabeza de Holofernes a su sierva,
10que la metió en la alforja de las provisiones. Luego salieron las dos juntas a hacer la oración, como de costumbre. Atravesaron el campamento, contornearon el barranco, subieron por el monte de Betulia y se presentaron ante las puertas de la ciudad.
11Judit gritó desde lejos a los centinelas de las puertas: «¡Abrid, abrid la puerta! El Señor, nuestro Dios, está con nosotros para hacer todavía hazañas en Israel y mostrar su poder contra nuestros enemigos, como lo ha hecho hoy mismo.»
12Al oír su voz, los hombres de la ciudad bajaron rápidamente a la puerta y llamaron a los ancianos.
13Acudieron todos corriendo, desde el más grande al más chico, porque no tenían esperanza de que ella volviera. Abrieron, pues, la puerta, las recibieron y, encendiendo una hoguera para que se pudiera ver, hicieron corro en torno a ellas.
14Judit les dijo en alta voz: «¡Alabad a Dios, alabadle! Alabad a Dios, que no ha apartado su misericordia de la casa de Israel, pues esta noche ha destrozado a nuestros enemigos por mi mano.»
15Y sacando de la alforja la cabeza, se la mostró, diciéndoles: «Mirad la cabeza de Holofernes, jefe supremo del ejército asirio, y mirad las colgaduras bajo las cuales se acostaba en sus borracheras. ¡El Señor lo ha herido por mano de mujer!
16Juro por el Señor, que me ha guardado en el camino que emprendí, que Holofernes fue seducido, para perdición suya, por mi rostro, pero que no ha cometido conmigo ningún pecado que me manche o me deshonre * .»
17Todo el pueblo quedó lleno de estupor y, postrándose, adoraron a Dios y dijeron a una: «¡Bendito seas, Dios nuestro, que has aniquilado el día de hoy a los enemigos de tu pueblo!»
18Ozías dijo a Judit * : «¡Bendita seas, hija del Dios Altísimo más que todas las mujeres de la tierra! Y bendito sea Dios, el Señor, Creador del cielo y de la tierra, que te ha guiado para cortar la cabeza del jefe de nuestros enemigos.
19Jamás tu confianza faltará en el corazón de los hombres, que recordarán la fuerza de Dios eternamente.
20Que Dios te conceda, para exaltación perpetua, ser favorecida con todos los bienes, porque no vacilaste en exponer tu vida a causa de la humillación de nuestra raza. Detuviste nuestra ruina procediendo rectamente ante nuestro Dios.» Todo el pueblo respondió: «¡Amén, amén!»